Punto de vista

Mario Tassías

En un reportaje titulado “Los retos de México. La guerra al ‘narco’ refuerza a Calderón”, publicado el día 13 de marzo de 2009, escrito por el corresponsal Pablo Ordaz en la sección internacional del diario El País de España, se afirma que “El combate contra el crimen organizado apuntala la popularidad del presidente mexicano”, “La crisis económica alimenta las esperanzas electorales del PRI”.
El texto de tres cuartillas, muestra otra imagen. Diferente de la que a diario vemos los mexicanos. Es imagen que contrasta.

Refiriéndose al presidente, el periodista escribe: “Su país horroriza al mundo con los crímenes brutales del narcotráfico, su partido se desangra en las encuestas, caen el PIB, la moneda nacional y los ingresos del petróleo, su equipo de Gobierno le provoca frecuentes dolores de cabeza y el todopoderoso vecino del Norte ya le ha puesto a México el cartel de Estado fallido, pero, pese a todo esto y mucho más, cuando los encuestadores -un auténtico ejército en este país- preguntan a los ciudadanos por Felipe Calderón, la respuesta mayoritaria sigue siendo de apoyo y respeto”.

“El presidente de México obtuvo en febrero un 66,4% de aprobación, cinco puntos más que hace un año, según la encuestadora Consulta Mitofsky”.

Como ciudadano mexicano, me impresiona el resultado. Fuera de toda duda Mitofsky “es la empresa líder en México en el campo de la investigación de la opinión pública”.

Nos estamos acostumbrando o perdimos la capacidad de asombro, me pregunto.

Alex Grijelmo en su libro “El estilo del periodista” (2006) Editorial Taurus, señala (pág. 591) “…un periodista honrado debe hacerse – y responderse – las siguientes preguntas: ¿Quién pagó la encuesta? ¿Cuándo fue realizada? ¿Cómo se obtuvieron las entrevistas? ¿Cómo fueron formuladas las preguntas? ¿Quiénes han sido encuestados?, ¿Cómo fueron elegidos: partiendo de un censo, una lista electoral, de una guía telefónica…” Recuerdo a mi maestro Víctor de estadística cuando decía “si no se puede medir, no existe”.

El asunto no es que dude de la honestidad y ética del periodista, o que ponga en tela de juicio el trabajo especializado que realiza una empresa acreditada y con más de dos décadas, “realizando investigaciones sobre diversos asuntos de interés nacional; comercial; gerencial; social; científico y comunitario entre otros”, sino que encuestados, aprobemos un gobierno que a la luz de los hechos, ha sumado más fracasos que aciertos.

Sorprende que pese a “Los dos grandes problemas a que se enfrenta su Gobierno -la grave situación de inseguridad y el aterrizaje en suelo nacional de la crisis económica mundial” desde la perspectiva del periodista, Calderón afronta además una campaña electoral con un resultado adverso en las encuestas que dicen que el PAN perderá terreno a favor del PRI y aún así la aprobación es alta.

Para el autor del reportaje “La pugna entre el PAN y el PRI será -lo es ya- a cara de perro, y eso está empezando a provocar una situación muy curiosa, aparentemente contradictoria”.

Para abundancia de datos: Berumen y asociados, patrocinados por El Universal publicaron el 8 de febrero pasado, la primera de seis encuestas que realizará el periódico sobre el proceso electoral.

Bajo el título “Si hoy fueran las elecciones” se le inquirió a los posibles electores, entre otras preguntas: Cuando piensa en política, ¿Cuál es el partido con el que más se identifica?, por el PRI votaron 33.6%, por el PAN 24.0%, por el PRD 13.9%, bajo el rubro independientes se inclinó 26.3% y por otros partidos políticos 2.2%.

La población de estudio fue: Ciudadanos con credencial de elector vigente. Se realizaron, 1,027 entrevistas, se obtuvo un nivel de confianza 95% y margen de error estadístico más menos 4.6 por ciento.

El reportaje concluye con un recuento de las desafortunadas intervenciones del gabinete presidencial. Sabemos, porque lo vemos todos los días y lo que se ve no se juzga, que el presidente si no está solo, su compañera es la soledad.

Pablo Ordaz concluye “…Felipe Calderón ha cambiado su forma de vivir la presidencia. Ahora lo hace encerrado en sí mismo y en su único discurso: “Son los narcotraficantes o nosotros, no hay vuelta atrás”. Cada día, el presidente dice la misma frase aquí o allá. Es su conjuro”.

comunicologo10@yahoo.com.mx

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