DE FACTO

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

ENTRE TSUNAMI Y TORMENTA DE ARENA

Nada más dramático se podría entender en esta semana, de parte de los principales responsables de la economía mexicana, que el lenguaje que han utilizado para intentar convencer que lo que viene, -de esta crisis que no la salva nadie- ni es catarrito, ni con programa anticrisis, ni con “mantenernos firmes”, se podrá justificar no hablar llano, conciso y preciso, sobre el impacto que a nivel mundial, la economía mexicana se ha vuelto igual o peor de vulnerable que en China, Japón, Estados Unidos o la Unión Europea.
El secretario de Hacienda, Agustín Casterns lo catalogó como “un Tsunami”; mientras que el secretario del Trabajo, Carlos Lozano, subió a la palestra a cumplir previas indicaciones para minimizar la responsabilidad del discurso mayor. Lozano anticipó que la tasa de desempleo crecerá “de manera preocupante”, ante los impactos que la crisis golpeará a la economía en México. Para empezar la semana, ya hay casi 200 mil desempleados en el país.

El funcionario federal no pudo matizar más el lenguaje, porque no habría entendimiento popular, ya que fue dirigido a los sectores empresariales, por aquello de que no están poniendo su parte y aunque el consumidor final, el vulgo pueblo no pueda soportar tal impacto, siendo tan vulnerable como las comunidades que viven en las playas y son arrasadas por el Tsunami que advierte Casterns.

Desvanecido el contexto de la realidad, o maquillado mediante un lenguaje oculto, haciendo pasar el susto a los sectores productivos, el presidente Felipe Calderón asumió este miércoles su papel, para dar la noticia oficial. Es decir, aunque no lo haya pronunciado en su discurso, con las palabras entendibles que el pueblo mexicano desea escuchar, para saber con certeza ha que atenerse en este año -y el que sigue o los que siguen- oír de parte del máximo responsable del gobierno federal lo que acontecerá, catalogado como “una tormenta de arena, que pasará” y pedir que nadie deje que la arena se le meta en el cerebro, es alertar que la situación económica en México es de una severa crisis imparable.

El presidente de los mexicanos “invita” a mantenernos firmes. Así, sin más explicaciones, pero alienta a que la tormenta de arena pasará.

En el recuento anticipado de daños, si Casterns adelanta que será como un Tsunami y Lozano advierte que el desempleo no se puede frenar con medidas anticrisis y para rematar el presidente Felipe Calderón sostiene que será como una tormenta de arena que golpeará a todos, pero hay que mantenernos firmes, ¿nadie se salvará y los daños serán irreparables?

Porque para el lenguaje popular, después de haber visto por la televisión los impactos que causa un Tsunami y pese a que no ha habido empleo, habrá aún más desempleo, pero tras el impacto del oleaje destructor, sufrir el impacto de toneladas de arena, con una tormenta cegadora, lo impredecible para el vulgo pueblo puede justificar otras conductas, por la desinformación o por ocultar la realidad, obligada a decirlo con amplitud de la parte oficial.

AJUSTE PRESUPUESTAL Y CARTERA VENCIDA

Para añadir a ese negro panorama que apenas lo pintan con un gris intenso, hay que sumar la instrucción oficial de reducir el presupuesto a los estados; al menos en Chiapas se sienten las respuestas a dicha “invitación”, porque precisamente a inicios de esta semana, comenzó la recesión económica que impacta drásticamente a los municipios, empezando por los rurales y terminando con las urbes, como la zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez, capital del estado.

Empieza a informarse en algunas dependencias del gobierno estatal, que la reducción obligará a despedir a cientos de empleados o cancelarles el contrato a quienes ya están trabajando mediante ese método o darles las gracias a quienes no han firmado en el primer trimestre de este año, contrario a la garantía oficial de que nadie se quedaría sin empleo. Aunado a ello, la desolación de no contar con las prestaciones sociales ni mucho menos servicio médico.

Quizá en Tuxtla Gutiérrez, donde el alcalde Jaime Valls logró la aprobación de su cabildo de reducir hasta en 25 por ciento el gasto corriente, los programas de inversión, dentro del catalogo presupuestal federal y los empleos, no se dramatice, porque es innegable que el apoyo del gobernador, Juan Sabines Guerrero, de destinar recursos para mantener a flote la imagen de la capital chiapaneca, salva al Ayuntamiento tuxtleco, solo en eso: en imagen, aunque habrá que ver el impacto a corto plazo.

No obstante, siendo año electoral, tales acontecimientos son previstos con maña. El grueso del vulgo pueblo, ya no tan iletrado, en cada elección mejora su visión de por qué se volatizan los presupuestos oficiales, pese a que se catalogue como Tsunami o tormenta de arena, no obstante, pese al costo político, habría que esperar si la rentabilidad electoral mantiene apaciguados a quienes ya no puedan hacer frente a la crisis y en realidad se les suba la arena al cerebro, sin mantenerse firmes.

A ese panorama nada esplendoroso, hay que agregarle la falta de liquidez a miles de negocios, enmarcados fiscalmente como pequeñas y medianas empresas y el drama de la vida real que padecen dos millones de cuenta habientes, con tarjetas de crédito impagables, miles de ellos turnados ya a cartera vencida, con la cortesía que oficiosamente hace el buró de crédito de tacharlos como “no gratos”, endeudados y difíciles para pagar.

LA DOBLE MORAL

Cuando creíamos que solamente en México se practicaba la doble moral, ahora, con todas sus letras, las autoridades norteamericanas, sin cuidar el lenguaje, catalogaron a este país, como ingobernable. Hicieron público que hay regiones donde el gobierno no puede gobernar, en relación a la delincuencia organizada. Nada más soez, que el presidente Felipe Calderón con virilidad encaró, para calificar de “falso y absurdo”.

Calderón se fue a la yugular contra el gobierno norteamericano, no sin guardar la diplomacia; sin embargo, le puso el punto a las íes ante los integrantes de la Americas Society and the Council of the Americas, y el mandatario planteó un reto a quienes consideran lo anterior.

“Yo reto a quien diga eso a qué punto del territorio nacional quiere ir y lo llevo. Lo único que le pido es que no venga de vacaciones, como parece que vienen algunos analistas a México. Yo lo que exijo es que vayamos al punto que quieran del territorio nacional y demostrarle el imperio del Estado”. El presidente Felipe Calderón lamentó que se haya orquestado en Estados Unidos una campaña de desprestigio en contra de México, no solamente en sociedades norteamericanas, sino ahora en revistas que se dedican a exaltar la labor de criminales; en alusión a la fortuna del Chapo Guzmán…ahí está pues… ¡YA!

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