PUNTO DE VISTA

Mario Tassías

De acuerdo con los estatutos de su instituto político, si Alejandro Encinas Rodríguez es electo presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática será un “presidente ilegítimo” porque su principal impulsor Andrés Manuel López Obrador ha violado las reglas de la contienda en el sol azteca.
López Obrador hiperactivo como es, ha enviado correspondencia personalizada a militantes para que voten el 16 de marzo por Encinas para la presidencia del partido, violando el artículo 45 de los estatutos del PRD.

Y es que en la lucha por la representatividad política y el poder que ello representa, no cuentan las reglas. Todo se vale. No es nada nuevo. Durante más de 70 años los candidatos ganaban las contiendas con solo tener la bendición de quien acaudillaba al partido.

Por supuesto que los ciudadanos no tenemos nada que hacer en la vida interna de un partido, en tanto no estemos registrados como militantes. Lo que si nos convoca es que ellos se mueven con un presupuesto que pagamos con nuestros impuestos.

Los tiempos han cambiado, lamentablemente las prácticas son, con pequeños afeites, las mismas. Otra muestra más de que origen es destino. Cientos de políticos en nuestro país, tuvieron un nacimiento común, no han querido aprender de las lecciones de la historia y siguen patrones de conducta que en otros espacios estarían como reliquias de museo.

Lo mismo sucedió con la elección del dirigente del Partido Acción Nacional, todos sabíamos que sería electo cuando recibió el impulso de quien debía recibirlo.

Ahora su lucha es cómo legitimarse, cómo hacer creíble su gestión. Cómo darle sentido de pertenencia de militantes, adherentes o simpatizantes. Cómo hacer que crean en que practican la democracia.

En Chiapas, los dos partidos referidos se aprestan a la elección de sus dirigencias estatales. En el PRD ya se sabe quien va a ser el ganador. Sería histórico si no gana Alejandro Gamboa López. Con todo el apoyo que tiene, con la cobertura que ha alcanzado en los medios, con el descrédito contra sus contendientes. Con los “actos de unidad partidista”. Es más sabiendo lo que saben, no deberían desgastarse en hacer elecciones y ahorrarse discursos de retórica aderezados de democracia. Además con el desperdicio de recursos económicos, bien podrían donar a alguna de las muchas causas que dicen que apoyan.

En el PAN, la elección por la dirigencia es hasta el mes de julio, pero eso no impide que los que aspiran tengan sus muy personales equipos de campaña. Desde quien niega un día si y otro también, que no aspira a la dirigencia pero que todos los días promueve su imagen. Hasta quienes en su momento detentaron espacios de representatividad colectiva, todos ya partieron del arrancadero en busca de la posibilidad de representar a los panistas chiapanecos. Hay incluso quien, cuenta en sus manos con un capital muy grande ya que tiene el archivo con los nombres de los militantes para personalizar sus intenciones y seguramente cuenta con la bendición de quien debe darla para que asuma esa representatividad, sino no llega es porque camina demasiado lento y para atrás..

En un país en donde hacen falta políticos comprometidos para hacer la tarea que les corresponde. Es frustrante conocer como se gestan en las dirigencias los cargos de representación. ¿Es acaso imposible deshacerse de la carga histórica que representan los años de autoritarismo?

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