Punto de vista

Mario Tassías

La convivencia civilizada empieza en casa con la educación. Me he preguntado si es un asunto de educación rendirle honores a la bandera nacional o es simplemente un argumento surgido en los años escolares, cuando con entusiasmo impulsado por la inocencia de los primeros años, uno sentía que la enseña nacional era reflejo de nuestra identidad.
– Banderita, banderita, que bonitos tus colores…

Se nos henchía el pecho de orgullo si éramos parte de la escolta. Los lunes de homenaje eran parte de un rito. Un acto que con el paso de los días y los años ha perdido brillantez. Los valores afines a nuestra conciencia nacional se exaltaban. Un honor pasar al frente a leer la efemérides. Una distinción declamar la poesía que invariablemente adornaba el orden del programa. Era el día en que había que vestir de gala, la solemnidad sugería ropa blanca.

Ya no se diga cuando el cambio de escolta ocurría entre el grupo de 6º año que se iba y el 5º grado que quedaba a la custodia de nuestra enseña nacional. El director de la Escuela con voz engolada y rebosando de emoción decía

– Jóvenes… vengo a en nombre de México, a encomendar a vuestro patriotismo, esta bandera que simboliza su independencia, su honor, sus instituciones y la integridad de su territorio. ¿Protestáis honrarla y defenderla con lealtad y constancia?”
– “Sí, protesto” Era el grito que salía del corazón.
– “Al concederos el honor de ponerla en vuestras manos, la Patria confía en que, como buenos y leales mexicanos, sabréis cumplir vuestra protesta”

Aquello era la apoteosis. Nuestros jóvenes corazones latían más aceleradamente. El estremecimiento ruborizaba nuestros rostros. Creo que más de uno derramó lágrimas de emoción.

Algo ha pasado. Sería tarea de los antropólogos explicarnos que ha sucedido con aquellos encuentros en donde el maestro o la maestra, era también parte del ceremonial. Pendiente de los detalles. Presto a demostrarnos cuánto respetaba al lábaro patrio.

– Banderita, banderita, se me inflama el corazón…

Jurídicamente la bandera es la representación de un país soberano, de la nación-estado; legalmente y conforme al Decreto del 23 de diciembre de 1967 expedido por el Congreso Federal, el escudo, la bandera y el himno nacionales son símbolos patrios de los Estados Unidos Mexicanos, que conforme a dicha ley serán objeto de respeto y honores, acorde con los términos que prescribe, así como también determina sus características y uso. Los colores de la bandera se originaron de los de la bandera del Ejército de las Tres Garantías o «Trigarante», que duró desde 1821 hasta 1823. Originalmente colores fueron identificados de una manera distinta a la actual: el verde significaba independencia (de España) el blanco religión (la fe de la iglesia católica) y el rojo unión (entre europeos y americanos)

– El verde es la esperanza, el blanco es la unidad y el rojo la sangre de los héroes que nos dieron libertad…

Los pueblos prehispánicos usaban estandartes –Quachpantli o Quachpamitl- que según Francisco Javier Clavijero, eran menos diferentes del signo de los romanos que de nuestras banderas, consistían en palos de 3 o 4 varas de largo que en su punta tenían las armas e insignias del Estado, hechas de oro, de pluma o de otra materia noble, la de la República de Tlaxcala era un águila de oro con las alas extendidas e iba la vanguardia y el estandarte que ganó Cortés en la decisiva batalla de Otumba estaba en medio de los mexicas, era una red, también de oro, según lo relata Francisco Arturo Schroeder Cordero en el Diccionario Jurídico Mexicano editado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Han cambiado los tiempos. La convivencia civilizada ya no empieza en la casa. Algo se ha perdido, de aquel juramento pocos se acuerdan: ¡Bandera de México!/Legado de nuestros héroes/Símbolo de la unidad/De nuestros padres y nuestros hermanos;/Te prometemos:/Ser siempre fieles;/A los principios de libertad y de justicia/ Que hacen de nuestra Patria / La nación independiente / Humana y generosa / A la que entregamos nuestra existencia.

Por cierto, ¿sabía usted que el “día de la bandera” fue creado en 1935 por don Benito Ricardo Ramírez Espíndola?

comunicologo10@yahoo.com.mx

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