Punto de vista

Mario Tassías

Hoy cedo el espacio a un distinguido cibernauta, lector amigo quien nos envía dos versiones de una fábula. La versión de Jean de La Fontaine tiene su historia. La versión mexicana tiene sentido. Es simplemente otro punto de vista.
Aquí la versión tradicional.¡Que feliz era la cigarra en verano! El sol brillaba, las flores desprendían su aroma embriagador y la cigarra cantaba y cantaba. El futuro no le preocupaba lo más mínimo: el cielo era tan azul sobre su cabeza y sus canciones tan alegres… Pero el verano no es eterno.
Una triste mañana, la señora cigarra fue despertada por un frio intenso; las hojas de los árboles se habían puesto amarillas, una lluvia helada caía del cielo gris y la bruma le entumecía las patas.
¿Qué va a ser de mí? Este invierno cruel durará mucho tiempo y moriré de hambre y frio, se decía.
¿Por qué no pedirle ayuda a mi vecina la hormiga?
Y luego pensó:
¿Acaso tuve tiempo durante el verano de almacenar provisiones y construirme un refugio? Claro que no, tenía que cantar. Pero mi canto no me alimentará.
Y con el corazón latiéndole a toda velocidad, llamó a la puerta de la hormiga.
¿Qué quieres? preguntó cuando vio a la cigarra ante su puerta.
El campo estaba cubierto por un espeso manto de nieve y la cigarra contemplaba con envidia el confortable hogar de su vecina; sacudiendo con dolor la nieve que helaba su pobre cuerpo, dijo lastimosamente:
Tengo hambre y estoy aterida de frío.
La hormiga respondió maliciosamente:
¿Qué me cuentas? ¿Qué hacías durante el verano cuando se encuentran alimentos por todas partes y es posible construir una casa?
Cantaba y cantaba todo el día, respondió la cigarra.
¿Y qué? interrogó la hormiga.
Pues… nada, murmuró la cigarra.
¿Cantabas? Pues, ¿Por qué no bailas ahora?
Y con esta dura respuesta, la hormiga cerró la puerta, negando a la desdichada cigarra su refugio de calor y bienestar.
La versión mexicana empieza cuando la cigarra, tiritando de frío, organiza una rueda de prensa en la que se pregunta por qué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida, cuando hay otros, con menos suerte que ella, que tienen frío y hambre.
La televisión organiza un programa en vivo en el que la cigarra sale pasando frío y calamidades, y a la vez muestran extractos del video de la hormiga bien calientita en su casa y con la mesa llena de comida.
Todo mundo se sorprende de que en un país próspero como el suyo dejen sufrir a la pobre cigarra mientras hay otros que viven en la abundancia.
Las asociaciones contra la pobreza, la APPO, la Sección 22 y la Comisión de Derechos Humanos se manifiestan delante de la casa de la hormiga y la pintarrajean.
Los periodistas organizan una serie de artículos en los que cuestionan cómo la hormiga se ha enriquecido a espaldas de la cigarra… e instan al público a opinar en sus encuestas telefónicas y on line, a través de una mañosa pregunta donde tienen qué escoger si son partidarios de la igualdad o de la discriminación. Como la ‘egoísta e insensible hormiga’.
Respondiendo a las encuestas de opinión, el congreso se pronuncia por una Ley sobre la igualdad económica y una Ley Anti-discriminación.
Los impuestos a la hormiga son elevados notoriamente y por si fuera poco, se le asigna una altísima multa porque no se hizo cargo de la cigarra, en el invierno.
La hormiga decepcionada, empaca y termina por irse a otro país, donde su esfuerzo sea reconocido y pueda disfrutar libremente de los frutos de su trabajo… donde no se le juzgue ni se le castigue, cuando tenga éxito.
La antigua casa de la hormiga se convierte en albergue social para cigarras que esperan a que alguien llegue a donarles el alimento y los recursos para sobrevivir dignamente.
Al gobierno se le reprocha no poner los medios necesarios. Los partidos proponen una comisión de investigación pluripartidista, que costará 100 millones de pesos.
Entretanto la cigarra muere de una sobredosis de holganza, comida y cerveza. Los medios de comunicación comentan el fracaso del gobierno para corregir las desigualdades sociales y la injusticia económica… La casa termina siendo ocupada por una banda de arañas inmigrantes.
Cualquier semejanza con alguna realidad en nuestro país, desde luego, es… la pura y real verdad…
Comentarios: Lo malo del envío de esta fábula a la mexicana es que, muchos ni siquiera la leerán… Especialmente los políticos… Y otros, ni siquiera la reflexionarán…habrá quiénes se identifiquen con la hormiga, y otros con la cigarra…
Pero lo cierto es, que hasta que el sistema deje de cobijar a cigarras holgazanas y a mañosos manifestantes, que sólo se dedican a criticar a los que han logrado lo que ellos no, a hacer plantones, decir lo que otros ‘deben’ hacer… Y a hablar y hablar, pero no a trabajar… Seguiremos siendo el país de nunca crecer y nunca progresar.
La reflexión sobre esta situación en tiempos de crisis es tener muchas hormigas en el país y evitar que siga creciendo la plaga de cigarras que ya de sobra tenemos y que se sigan reproduciendo.
comunicologo10@yahoo.com.mx

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