Punto de vista

Mario Tassías

Cuando se ha amado intensamente, decir adiós es muy doloroso. Cuando se ha fumado con pasión, ha de ser traumatizante dejar el cigarro. El lazo afectivo que desarrolla el fumador con el cigarro es tan fuerte, que la separación puede compararse como un rompimiento con la persona amada. Al menos eso dicen los especialistas.
Hay testimonios de amigos y amigas que eran o fueron fieles fumadores. Más allá de algo anecdótico, la separación causó por lo menos desasosiego.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula en mil 100 millones el número de fumadores en todo el planeta, lo que equivale a 30% del total de la población en edad adulta. Cada día mueren en el mundo 13 mil 500 personas por alguna enfermedad asociada al tabaquismo. Pero es tan profunda la relación que difícilmente un fumador entiende de razones, el amor es ciego.

Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única, decía Jorge Luis Borges. Con toda razón, me diría usted ¿qué tiene que ver el cigarro con la frase del escritor argentino?

Le contestaría que la relación que se establece entre el fumador y el cigarro es tan intensa que no importa la soledad, basta con su compañía. Que basta con aspirar el humo para volverse a inspirar. Hay quien llega a decir, que al fumar se establece una relación tan intensa que equivale a un orgasmo. Quien fuma ve la vida desde diferente ángulo. Después de un buen taco un mejor tabaco, expresan en descargo aquellos que tienen en el cigarro a su mejor aliado.
Los datos en nuestro país no son menos alarmantes. De los 14 millones de fumadores activos, más de 7 millones de personas compran cigarros todos los días. Del total en el país, 2 millones se encuentran en el Distrito Federal. Datos de la Secretaría de Salud revelan que en México se registran 53 mil fallecimientos por alguna enfermedad relacionada con esta adicción; en promedio, 147 decesos diarios. Uno de cada tres mexicanos vivimos expuestos al humo del cigarro de manera involuntaria, es decir, más de 35 millones de personas fumamos indirectamente sin desearlo.
Ante estas razones que abrasan y abrazan ¿Cómo dejar de fumar?
“… tomar la decisión de romper el lazo afectivo con el cigarro que trae consigo un proceso de duelo semejante a la pérdida de un ser querido o el final de una relación amorosa”, afirma Guadalupe Ponciano de la Clínica Contra el Tabaquismo de la UNAM. Después hay que ver el diagnostico de la enfermedad. Por supuesto que existen como en todo proceso, quienes tienen alta, mediana o baja dependencia del organismo al tabaco.
“…se busca que los pacientes aprendan a manejar sus emociones. El primer paso es redactar una carta con la que se “despiden” de su adicción, para luego empezar a modificar su estilo de vida”, dice la especialista.
Imagínese los términos de la misiva: Estimado tabaco: Conocerte fue uno de esos momentos que quisiera repetir. Pero ha llegado el momento de decirnos adiós. Te he sido fiel en lo próspero y en lo adverso. Cuando tenía dinero o cuando pedía que me invitaran a degustarte. Te aseguro que no hay quien te sustituya, tú eres insustituible.
La carta de despedida diría otras cosas: Antes de decirte adiós quiero recordar aquellos momentos de soledad, en donde el único acompañante eras tú con tu grato aroma. Tu compañía en situaciones de nerviosismo, alegría, soledad o convivencia son ahora parte de mis más preciados tesoros. Tu suavidad ante el tacto me era imprescindible. Las volutas que hacíamos en la oscuridad de la noche, fueron de increíble inspiración… pero todo principio tiene un final.
La dolorosa despedida tal vez diría: Llegó el momento de separarnos y créeme que este final, no lo esperaba. Pero la decisión está tomada. No puedo darte explicaciones, porque me duele reconocer, que eras lo primero y lo último en mi existencia. Pero he decido andar por otros caminos. Sé que te voy a extrañar, pero el tiempo, espero comprobar, cura todas las heridas.
La frase final ya depende del estilo y de la manera de pensar del paciente.

comunicologo10@yahoo.com.mx

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