Punto de Vista

Mario Tassías

La efectividad está emparentada con la existencia, la realidad y la verdad. “Lograr que un Poder Judicial Federal sea efectivo, oportuno, cercano a la gente y legitimado por sus resoluciones a los ojos de la sociedad”, es un desafío. Una incitación para luchar por la justicia. Una largo y cansino anhelo desde tiempos inmemoriales.
Las entrecomilladas son palabras del Ministro Juan Nepomuceno Silva Meza (México, DF, 13 de septiembre de 1944) nuevo Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal.

Es sabido de la distancia que suelen tener los dichos y los hechos, sin embargo, el abogado egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, es considerado como un juez cuyos juicios tienen el sometimiento de la Constitución.

Garantizar certeza, seguridad y paz social, no depende de su ejercicio como presidente del más alto tribunal del país. Nadie puede vivir con certidumbre, cuando se violentan sus derechos elementales. No hay que recurrir a las evidencias, la inseguridad es una constante. Así que lograr la legitimación es un objetivo de larga distancia.

“…en el México de hoy, donde diversos fenómenos nacionales trastocan primordialmente la seguridad y tranquilidad de la sociedad, es fundamental que los poderes del Estado fortalezcan su eficacia, y que la Constitución, las leyes, las instituciones y la cultura de la legalidad, sean las pautas fundamentales de convivencia social”

La tarea es de todos los órganos del Estado. Para que el cuerpo cumpla con sus funciones fundamentales, se necesita mucho más que buenos deseos. Quizás un ejercicio más apegado a la realidad. El Poder Judicial de la Federación es la institución que encarna la seguridad, la estabilidad y ese refugio exigido por la sociedad, pero también el más sensible a los vaivenes de las políticas públicas. La justicia con su carga filosófica, tiene muchos demandantes y no es sencillo cumplir cuando compromisos de cualquier índole, trastocan los principios.

Ministro desde el 26 de enero de 1995, Silva Meza también ha expresado “… no es válido generar expectativas de renovación, de mejoramiento, para después caer en la autocomplacencia o en la simulación; en el cambiar para seguir igual” Sus esfuerzos serán enfocados a concretar un PJF “unido, respetado y respetable; sobrio y discreto. Responsable de sus actos y decisiones; abierto, transparente y austero; efectivo y oportuno; un poder de equilibrio, cercano a la gente, y legitimado. Los ciudadanos esperan verlo cumplir su propuesta.

Como abogados, las expectativas son las mismas que si otro ministro hubiera asumido ese encargo, sobre todo cuando reitera que las recientes reformas constitucionales aprobadas por el Congreso de la Unión en materia de amparo y de derechos humanos “tendrán un enorme impacto para la función judicial”

En el discurso del profesor de Nociones de Derecho Positivo Mexicano de Derecho Penal, se advierte confianza cuando proclama que “el sistema jurídico mexicano será muy diferente al que conocemos” si los congresos de los estados aprueban las reformas constitucionales.

Producir los efectos que la sociedad demanda tiene que ver con la justicia. Hacerla esperar es injusticia, y eso si tiene que ver con el compromiso de Silva Meza.

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