Punto de Vista

Mario Tassías

¿Cómo calificar de exitosa y fructífera una reunión en donde palabras y dinero pretenden salvar de la destrucción al planeta? Crear un nuevo paradigma de desarrollo, no se consigue con dinero. Los daños irreversibles a la tierra, la destrucción de los bosques, el desalojo de territorios habitados por campesinos para crear desarrollos habitacionales, son cosas que se tienen que trabajar desde otro terraplén.

Concluida la 16ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP16), con los esfuerzos colectivos en toda su ostentación, agrietó una etapa de cooperación internacional regada por discursos. La firma de 194 representantes de países, ignoró a millones de habitantes del planeta.

Los delegados que firmaron los Acuerdos de Cancún, empezarán su lucha contra el cambio climático, después de que expire el Protocolo de Kyoto. Los acuerdos incluyen un primer paquete de “30 mil millones de dólares que podrá usarse a partir de 2012 para tomar acciones contra los efectos del cambio climático”, en tanto el planeta día a día, soporta la agresión.

El fondo verde, aportará 100 millones de dólares anuales para medidas de adaptación y mitigación, se creará el Programa para Reducir Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal (REDD+), que transmitirá recursos a las comunidades dedicadas a la conservación de bosques.

Eso representa el establecimiento un negocio financiero especulativo y la nueva economía verde que significa compra de carbono, o permisos para contaminar, la biotecnología transgénica y la energía nuclear que de ninguna manera debe ser considerada una solución.

En Cancún, se han reunido aquellos que representan los intereses de los países industrializados que viven en otro mundo y ofrecen un camino trillado. Lo encabeza Estados Unidos, el mayor contaminador de la historia del planeta, seguido de China. En el otro extremo, campesinos, agricultores, pueblos indígenas, comunidades urbanas pobres, mujeres y hombres que todos los días enfrentan inundaciones o sequías devastadoras, fríos y calores extremos, falta de alimentos y el calentamiento global.

En abril en Cochabamba, 142 pueblos con delegaciones de más de 50 gobiernos, en sólo dos días, 35 mil personas participantes, llegaron a un acuerdo. En Cochabamba hubo soluciones fáciles de entender y aplicar. Del 29 de noviembre al 10 de diciembre de 2010, en Cancún hubo palabras, un fondo económico para seguir haciendo lo mismo, y una evaluación final que divagó en la superficialidad.

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