Punto de Vista

Mario Tassías

Para el flamante Premio Nobel de Literatura 2010, la literatura también es fuego, es lucha. Como lo expresa en sus memorias con el título de “El Pez en el Agua” (1993) “… la literatura, (es) una forma de resistencia al poder, una actividad desde la cual todos los poderes podían ser permanentemente cuestionados, ya que la buena literatura muestra las insuficiencias de la vida, la limitación de todo poder para colmar las aspiraciones humanas”. Vargas Llosa, un pez en aguas turbulentas.

Con la frecuencia que puede Jorge Mario Pedro Vargas Llosa (28 de marzo de 1936, Arequipa, Perú) se refiere a su pasión, vicio y maravilla, como alimento para el alma, goce y sorpresa, la literatura es vida y aún falta mucho por decir. “… es probable que sin el desprecio de mi progenitor por la literatura, nunca hubiera perseverado yo de manera tan obstinada en lo que era entonces un juego, pero se iría convirtiendo en algo obsesivo y perentorio: una vocación. Si en esos años no hubiera sufrido tanto a su lado, y no hubiera sentido que aquello era lo que más podía decepcionarlo, probablemente no sería ahora un escritor”.

El que aprendió de los grandes, hoy resume historia en la literatura del mundo que le abre una puerta más amplia grande por la que ya entró con sus obras y el reconocimiento universales.

“Flaubert me enseño que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Fulkner que es la forma -la escritura y la estructura- lo que engrandece o empobrece los temas. Martorell, Cervantes, Dickens, Balzac, Tolstoi, Conrad, Thomas Mann, que el número y la ambición son tan importantes en una novela como la destreza estilística y la narrativa. Sartre, que las palabras on actos y uqe una novela, una obra de teatro, un ensayo, comprometidos con la actualidad y las mejores opciones, pueden cambiar el curso de la historia. Camus y Orwell, que una literatura desprovista de moral es inhumana y Malraux que el heroísmo y la épica cabían en la actualidad tanto como en el tiempo de los argonautas, la Odisea y la Iliada”.

“Sin las ficciones seriamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por una ideología o una religión. Quienes dudan de que la literatura, además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad nos alerta contra toda forma de opresión, pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlas la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, le temen tanto que establecen sistema de censura para reprimirlas y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes”, ha ideologizado el narrador.

Más allá de ideologías o a pesar de las ideologías, Vargas Llosa trasciende: “La buena literatura tiende puentes entre gentes distintas y, haciéndonos gozar, sufrir y sorprendernos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan. Cuando la gran ballena blanca sepulta al capitán Ahab en el mar, se encoge el corazón de los lectores idénticamente en Tokio, Lima o Tombuctú. Cuando Emma Bovary se traga el arsénico, Anna Karenina se arroja al tren y Julien Sorel sube al patíbulo, y cuando, en El Sur, el urbano doctor Juan Dahlmann sale de aquella pulpería de la pampa a enfrentarse al cuchillo de un matón, o advertimos que todos los pobladores de Comala, el pueblo de Pedro Páramo, están muertos, el estremecimiento es semejante en el lector que adora a Buda, Confucio, Cristo, Alá o es un agnóstico, vista saco y corbata, chilaba, kimono o bombacha. La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez”.

Definitivamente cuando Vargas Llosa, discierne sobre literatura, esa que solo inventándola, escribiéndola y leyéndola podemos merecer, es cuando defendemos nuestro derecho a soñar y hacer nuestros sueños realidad.

Cinco décadas de novelas, ensayos, obras de teatro, adaptaciones cinematográficas y trabajo periodístico le dan a Vargas Llosa el reconocimiento que la Academia sueca sintetizó “por su cartografía de las estructuras de poder y sus imágenes mordaces de la resistencia, la revuelta y la derrota de la persona”.

Sin literatura la vida transcurriría sin deseo y todo lo que ello contiene, aspiraciones, ansias, afanes, anhelos, apetitos, pretensiones, caprichos, empeños, antojos, pasiones, ambiciones, intereses, intenciones, objetivos, proyectos… Salud Jorge Mario Pedro Vargas Llosa.

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