Mario Tassías
Si trocáramos eficiencia y eficacia en el trabajo de nuestros legisladores federales, seguramente ellos deberían pagarnos a los mexicanos que con nuestros impuestos les pagamos sueldos de ejecutivos, cuando el trabajo que realizan vale muy poco y es realizado por chambones, árbitros que no están en la cancha donde se libran las batallas por una mejor nación.
Es tan deficiente el trabajo legislativo que hoy los miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, también con jeques de emporios petroleros, libran una batalla con representantes de trabajadores al servicio del estado, como con autoridades responsables para encauzar lo que los legisladores han torcido con el resultado, fondo y forma de trabajar.
Le ley del ISSSTE y la cantidad de amparos promovidos por trabajadores que ven afectados sus intereses, es un muestra más de que muchos de nuestros distinguidos representantes populares fueron electos no precisamente por su capacidad legislativa, es más podría afirmarse, sin temor a equivocaciones que un alto porcentaje de ellos, todavía no se enteran cuáles son los alcances de su trabajo como diputados o senadores.
A veces es difícil entender cómo alguno de nuestros diputados y diputados, trabajan en un lugar para el que no están debidamente preparados. La representación política no lo es todo, es apenas una parte importante si, pero no definitiva para ejercer funciones legislativas.
Si nos atenemos a su principal tarea que es legislar, es decir, dar, hacer o establecer leyes, la implicación de proporcionar estatutos, códigos y ordenanzas en general a la sociedad que representa para que esta tenga una mejor convivencia, nuestros diputados han hecho a un lado el compromiso y al hacer a un lado su principal responsabilidad han provocado que en la indiferencia su labor fundamental, pase a un plano secundario.
De los espectáculos como la toma de la tribuna, los pleitos ordinariamente callejeros, además del lenguaje soez y las actitudes de perdonavidas, sabedores de la magnitud del poder que detentan, mejor no hablamos, porque eso es decepcionante.
Con los resultados hasta ahora obtenidos y tomando como muestra del parámetro a ley del ISSSTE, podría afirmarse que muchos de nuestros representantes populares en las cámaras, no entienden y mucho menos razonan que es lo que representan habría que recordarles que “el supremo poder de la federación se divide para su ejercicio en legislativo, ejecutivo y judicial” para la buena marcha del país.
No necesitamos hacer encuestas para saber que en un país que eligió un régimen constituido en república representativa, democrática y federal, hay frustración y rabia contenida por la forma como el legislativo se comporta, sin dejar de lado el accionar de ejecutivo y el judicial.
Lo que se aprecia es a un grupo de hombres y mujeres que con su accionar desilusionan, por decir lo menos, a quienes les elegimos como nuestros representantes, así hayamos votado o no ejercido un derecho constitucional.
Egresados de institutos políticos que tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática nacional, nuestros legisladores han contribuido más la polarización que a la integración de la representación nacional y eso significa que han realizado mal su trabajo.
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