Punto de Vista

Mario Tassías

La agresión de Isidro Ramos León, director de la escuela primaria Justo Sierra en la Colonia Santa Cruz a un alumno, no es más que una parte de lo que se alcanza a ver. La arrastrada que sufrió el menor muestra la falta de paciencia en una profesión donde la ciencia de la paz es fundamental.
Lo grave ocurrido hace unos días, mueve a la reflexión. Educar del latín educcere quiere decir “extraer de adentro. Lo peligroso está en que muchos de esos hechos se registran con más frecuencia de lo que uno imagina. No se denuncian porque esos empleados que trabajan en escuelas, toman represalias con los más indefensos.

Hace aproximadamente un año, la mamá de un niño se quejaba de la maestra de grupo que golpeó más de una vez a su hijo porque el pequeño escribía con la mano izquierda. Cuando la mamá reclamó por la acometida, la “maestra” argumentó que escribir con la izquierda se veía feo, así que el niño a fuerza de golpes, si no entendía de otra forma, debía escribir con la mano derecha que es lo normal.

En una escuela primaria de Terán, la “maestra” dejó entreabierta la puerta del salón, en tanto platicaba con sus compañeros. Cuando decidió entrar, la fuerza del viento azotó la puerta y le golpeó una mano. Iracunda exigió a sus discípulos que denunciaran a quien había quitado la cuña que detenía la puerta. Los niños atemorizados mencionaron un nombre. La “maestra” colocó la manita del pequeño en el marco y azotó la puerta contra los dedos, “para que aprenda a no quitar la cuña y que sepa cuánto me dolió”.

En la Colonia José María Garza de Villaflores, una “maestra” dice que cuando los niños empiezan a discutir por la razón que sea, ella misma los invita a darse de golpes para arreglar sus diferencias. “Es que es muy molesto discutir con los papás que no entienden que los niños a veces tienen necesidad de romperse la madre”, dice ufana.

Como esos hay muchos casos que se comentan con indignación e impotencia. Son botones de muestra de muchas camisas de once varas en donde los trabajadores de la Secretaría de Educación se solazan. Esas acciones, franquean pasos a la desatención, ahí están, para ser juzgadas. Lamentablemente, no pasan del anecdotario y se pierden en la nebulosa maraña burocrática.

Muchos de los que están frente a grupo entienden educación como adiestramiento pero no como enseñanza, instrucción no con formación, pedagogía como recetario y no como cultura. “Educar es esclarecer la inteligencia del alumno, pero ante todo hablare al corazón enseñándole a despojarse de sus imperfecciones” decía Licurgo (396 a.C.-323 a.C.). Muchos de esos docentes son burócratas de pizarrón. Están muy lejos para un proceso de socialización y aprendizaje. Suponen que es madera y no emoción la que hay que pulir. “Hay ciertas cosas que para hacerlas bien no basta haberlas aprendido”, decía Séneca (4 a.C.- 1 d.C.).

A los resultados me remito, dice un refrán, muchos de los docentes frente a grupo no pasan un examen elemental de conocimientos. Tampoco pasarían un examen psicométrico. Entonces ¿qué es lo que trasmiten a sus alumnos? Si la primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle ¿qué semilla se está sembrando para esperar una buena cosecha?

Tristemente, muchos de esos “educadores” ha dejado de ejercitar la mente en los temas que abren campos para responder cabalmente a la noble tarea de desarrollar en el hombre y la mujer a través de la educación, la perfección que la naturaleza les brinda, como decía el filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804).

Seguramente que hay muchas tareas por realizarse. Una fundamental es la que se transmite desde el hogar. Ni remotamente sugerimos, cuáles caminos convienen recorrer para llegar a destinos manifiestos. Para eso están los expertos, afortunadamente el tema va más allá de una simple sospecha, la realidad indigna la vista. Con docentes como el del video, estamos a muchos años de distancia de elevar el nivel educativo “…para asegurar la formación de seres humanos con valores, solidarios con sus semejantes, tolerantes, amantes de la paz, con amplias capacidades, aptitudes y destrezas cognoscitivas…” según fragmento de misión de la Secretaría de Educación estatal.

En el portal de internet la SE destaca una frase de John Ruskin (1819-1900), crítico y escritor británico “Educar a un niño no es hacerlo aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía” y en resumidas cuentas esa es la inspirada tarea de educar.

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