Mario Tassías
El tiempo es un intangible que unos convierten en oro y otros en algo mucho más esencial y perenne.
Un amigo de la red de redes, envió un artículo que, vuelto a leer, motiva para compartirlo. Vale la pena invertir breves minutos para abonar el terreno de la inteligencia.
Relata que con motivo de su trabajo en la empresa Volvo, radica en Suecia desde hace 18 años. “Trabajar con ellos es una convivencia muy interesante. Cualquier proyecto aquí demora dos años para concretarse, aunque la idea sea brillante y simple. Es una regla”. Los procesos globalizados causan una ansiedad generalizada en la búsqueda de resultados inmediatos”. Los suecos debaten, realizan “n” reuniones, ponderan. ¡Y trabajan! con un esquema más bien “slowdown”.
Suecia tiene tan sólo dos millones de habitantes. Volvo, Skandia, Ericsson, Electrolux, ABB, Nokia, Nobel Biocare, son empresas de capital sueco. Volvo fabrica los motores, entre éstos, los propulsores para los cohetes de la NASA. Los suecos son poseedores de una alta cultura colectiva.
Un ejemplo: La primera vez que fui a Suecia, en 1990, uno de mis colegas suecos iba por mí al hotel todas las mañanas. Estábamos en el mes de septiembre, algo de frío y nevisca. Llegábamos temprano a la Volvo y él estacionaba el auto muy lejos de la puerta de entrada (son 2000 empleados que van en coche a la empresa). El primer día no hice comentario alguno, tampoco el segundo, o el tercero.
Una mañana le pregunté a mi colega: ¿Tienen ustedes lugar fijo para estacionar aquí?, pues noté que llegamos temprano, con el estacionamiento vacío y dejaste el coche al final de todo. Y él me respondió simplemente: “Es que como llegamos temprano tenemos tiempo para caminar, y quien llega más tarde, ya va a llegar retrasado y es mejor que encuentre lugar más cerca de la puerta. ¿No te parece?”
En la actualidad, hay un movimiento en Europa llamado “Slow Food“, cuyo símbolo es un caracol; tiene su central en Italia, con Carlo Petrini a la cabeza, que al ver el crecimiento desmedido de las cadenas internacionales de comida rápida, inició un grupo para conservar la integridad y pureza de las comidas regionales. Lo que Slow Food predica es que las personas deben comer y beber lentamente, dándose tiempo para saborear los alimentos, disfrutando de la preparación, en convivencia con la familia, con los amigos, sin prisa y con calidad. La idea es contraponerse al espíritu del fast food y lo que representa como estilo de vida. La base de todo está en el cuestionamiento de la “prisa” generada por la globalización, por el deseo de “tener en cantidad”, “nivel de vida” en contraposición al de “tener en calidad”, “calidad de vida” o “calidad del ser”.
Según la Business Week, los operarios franceses, aunque trabajen menos horas, 35 por semana, son más productivos que sus colegas estadounidenses o británicos. Y los alemanes, que en muchas empresas ya implantaron la semana de 28,8 horas de trabajo, vieron su productividad aumentar en un elogiable 20%.
Esa llamada “slow attitude” llama la atención hasta de los estadounidenses, discípulos del “fast”, y del “do it now!”. Significa trabajar y hacer las cosas con “más calidad” y “más productividad”, y con menos estrés. Significa retomar los valores de la familia, de los amigos, del tiempo libre, del placer del buen ocio, y de la vida en las pequeñas comunidades.
Del “aquí” presente y concreto, contra lo “mundial” indefinido y anónimo. Significa un ambiente de trabajo menos coercitivo, más alegre, más leve y por lo tanto, más productivo, donde el ser humano realiza, con placer, lo que mejor sabe hacer.
¿Será posible que los antiguos refranes: “Paso a paso se va lejos” y “La prisa es enemiga de la perfección” merezcan nuevamente nuestra atención en estos tiempos de locura desenfrenada?
En la película “Perfume de Mujer” hay una escena en la que el ciego interpretado por Al Pacino, invita a una muchacha a bailar: “No puedo, pues mi novio va a llegar en pocos minutos”. El ciego le dice: “Pero es que en un momento, se vive una vida”, y la saca a bailar un tango.
Unos viven detrás del tiempo, pero sólo lo alcanzan cuando mueren, ya sea de un infarto o un accidente por correr para llegar a tiempo. Otros están tan ansiosos por vivir el futuro que se olvidan de vivir el presente. Los partidarios del movimiento slow sugieren actividad en vez de pasividad, nada más hay que ser selectivos en la actuación y en conciencia saber cómo invertimos el tiempo, y es que “La vida es aquello que sucede mientras planeamos el futuro”, según John Lennon. Después de todo: “El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto”, decía Chaplin.
