Punto de vista

Mario Tassías

Mi amigo Don Jesús es un héroe de mil y un batallas. Para el no es extraño correr delante de los policías o de los abusivos inspectores que cumplen ordenes y arrasan con todo. Más de una vez fue expulsado de la banqueta o echado del marco de una puerta. Sin embargo, esos son galones que conserva en lo más profundo de su ser.

Don Jesús es columna vertebral de un grupo de relegados e incomprendidos llamados “vendedores ambulantes”.Esos a los que el Servicio de Administración Tributaria los clasifica como “… personas que se dedican a vender productos en general, tales como ropa, cosméticos, zapatos, frutas y verduras, comida preparada, carne, entre otros, y que se establecen en la vía pública, en mercados o en tianguis, ya sea de manera temporal o permanente”.

El SAT determina: “Las personas que realizan esta actividad están consideradas como comerciantes y, en consecuencia, para fines mercantiles, su actividad se encuentra regulada por el Código de Comercio”.

Esa es la vida en el limbo de las leyes. Otra cosa es la realidad. Don Jesús es un testimonio vivo.

Dice que ya no se cuece en el primer hervor, ya pasa de los 60, su voz cascada por los años es firme cuando de luchar por su gremio se trata.

Muchas veces enfrentó broncas que tuvieron como escenario las calles del primer cuadro de la ciudad, alrededor de los mercados “Rafael Pascacio Gamboa” y “Gustavo Díaz Ordaz”, más de un comerciante establecido seguramente lo recuerda.

Con modestia acepta que los ambulantes han pactado con los políticos en turno para no ser afectados. En algunos casos hubo alianzas, en otros, pese a las negociaciones no hubo acuerdo, sin embargo, afirma: “Somos votos cautivos y ellos lo saben, nos necesitamos”, se justifica.

Dos vertientes resaltan como producto de la actividad que ejercen los vendedores callejeros: Primero. En el país en general Chiapas en particular, hay pocas oportunidades de trabajo. Segundo. ¿Cuál es la oferta para que los ambulantes dejen de hacer lo que siempre han hecho?

En más de una ocasión nos hemos referido al “mercado callejero” Calle 2ª. Poniente entre 6ª y 7ª Avenida sur, primer cuadro de la ciudad en donde se viola cotidianamente el “Reglamento para el ejercicio del comercio ambulante fijo, semifijo y prestadores ambulantes de servicios en la vía pública en el Municipio de Tuxtla Gutiérrez”.

La suma de elementos hace recordar a Don Jesús que en una ocasión, allá por los años 60 del siglo pasado, en la primera poniente sur nombrada por mucho tiempo la Calle del Comercio citados en la tienda “La Estrellita” de don Jorge Odich un señor llamado Juan Sabines Gutiérrez, le dijo que prefería a miles de ambulantes en las calles que a cientos de rateros causando intranquilidad a la ciudad.

Hoy son otros tiempos, los acuerdos, se hacen a otro nivel. Los políticos necesitan a los ambulantes, así que ellos siguen en las calles. El reglamento es letra muerta. El Ayuntamiento no oye, no ve, por ahora está ocupado en decir discursos. El día de hoy basta con estar “al pie del cañón, siempre” (sic). El tiempo aquí se ha detenido.

comunicologo10@yahoo.com.mx

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