Mario Tassías
“Las palabras son los embriones de la ideas. Según qué palabras utilicemos así formaremos nuestro pensamiento”, afirma Álex Grijelmo, Director de EFE, la primera agencia de noticias en español y la cuarta del mundo, autor de muchos libros, dentro de los cuales destaca “La seducción de las palabras” editado por Taurus.
El texto viene a la mente porque la “Historia de una letrero” un cortometraje del mexicano Alonso Álvarez Barreda, ganó el premio Special Cannes 2008 otorgado en el marco del Short Film Corner, en el que compitieron casi dos mil cortometrajistas de todo el mundo y hace alusión una inscripción.
Por cierto, horas después de haber ganado el reconocimiento, Álvarez Barreda dijo que en México le cerraron las puertas a sus proyectos, por eso le satisface recibir la distinción en el festival de cine más importante del mundo.
Se trata del primer premio que un cineasta mexicano recibe este año en el Festival de Cannes, que comenzó el pasado 14 de mayo y concluirá el próximo 25 de mayo.
“HISTORIA DE UN LETRERO” (L’histoire d´une pancarte) es uno de esos cortometrajes que por obvio ofrece una solución inesperada. Es una pequeña película de aproximadamente 6 minutos filmada en Tamaulipas en el 2007.
Es el drama de un ciego que sentado en el piso con un bote sobre el suelo, implora por una moneda, al lado suyo un letrero en el que se alcanza leer “TEN COMPASIÓN ESTOY SIEGO” (sic).
Los paseantes incluidos el niño que persigue a las palomas, la señora que le compra un globo a su pequeña, las jóvenes que pasan sin advertir la presencia del indigente, los sentados en las bancas, la campana del reloj que da la hora, el chavo que arroja una colilla al bote, y el joven ejecutivo que se detiene frente al pordiosero y observa el letrero. Algo intuye el menesteroso que le toma por el calzado…
“TEN COMPASIÓN ESTOY SIEGO” (sic) es el texto del letrero. El diccionario de la Real Academia Española define: Ten es la 2ª persona de singular del verbo imperativo tener. Compasión es un sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias. Estoy, primera persona de indicativo del verbo estar. Ciego, no siego como en el cartel, es un adjetivo a veces usado como sustantivo que califica a quien esta privado de la vista.
Se inclina de frente por sobre el mendigo, toma el letrero en las manos y con una pluma de las del monte blanco escribe y se retira, el reloj marca su vida.
El resultado es casi automático, la gente se detiene y deposita tal cantidad de monedas que el bote se desborda. El joven regresa se supone que ha pasado un tiempo prudente…
– ¿Qué escribiste en el cartel? Pregunta el ciego
– Escribí lo mismo con otras palabras, es la respuesta.
El letrero se ha transformado ahora se lee: “HOY ES UN HERMOSO DÍA Y NO PUEDO VERLO”
Grijelmo asevera: “los vocablos que se emplean en la política, publicidad, la literatura, el amor… constituyen un elemento de poder, porque moldean la mente de quien los recibe. Se establecen en ella y moldean la mente de quien los recibe”.
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