Mario Tassías
Desde San Cristóbal de Las Casas vía Ocosingo, a la ciudad de Palenque hay que ir en primera. Los baches y los topes, algunos muros de contención, impiden meter segunda. Entre la ciudad de Palenque y Tuxtla Gutiérrez, media una distancia de 270 kilómetros. A partir de San Cristóbal, la velocidad promedio es de 50 kilómetros por hora. En la línea de autobuses de pasajeros advierten que el total del trayecto se realiza en 5 ó 6 horas aproximadamente.
Más allá de ser considerado uno de los mayores atractivos turísticos de Chiapas, Palenque representa oportunidades de crecimiento. Algo ha pasado con el sector turismo que el despegue no ha sido lo consistente que se deseara. Alejada geográficamente del centro del estado. Palenque es una referencia cuando en el mundo se habla de Chiapas. Cuando el tema es sobre turismo hay que hablar, de aquella esplendorosa zona arqueológica y de la ciudad, que conurbada a la impresionante muestra cultural maya, ahora ha crecido.
La ciudad que da nombre al municipio fundado hacia el siglo XVII con el nombre de Santo Domingo de Palenque, da muestras de un crecimiento poblacional importante, solo hacer un cálculo para darse cuenta del incremento, de 1980 al año 2000 la población pasó de 35,430 a 85,464. La marginación registrada en el municipio fue considerada alta.
La propuesta de enlazar Palenque con San Cristóbal de las Casas, a través de una súper carretera, es un sueño. La Dirección General de Carreteras de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes con una inversión de 200 millones de pesos, reportaba a noviembre de 2009 un avance de .08% de una meta física de 6.5 kilómetros, a ese paso y con el mismo equipo de trabajo, difícilmente se podrá alcanzar en este 2010 la conclusión del proyecto.
Gente de Palenque y San Cristóbal de Las Casas, que veían con emoción la llegada de esa vía terrestre, se ha desilusionado.
Los palencanos elevaron sus expectativas, sus esperanzas superan con mucho la realidad de un proceso de construcción exageradamente lento. Habrá quien quiera tener en la mira a la ciudad como un pueblito de la región selvática. Pero su crecimiento poblacional demanda otro tipo de atención.
Está demás decir lo cansado que resulta el viaje desde San Cristóbal de Las Casas. Si es en vehículo particular, existe la posibilidad de recrearse. La abundante vegetación en algunas zonas. La gran cantidad de arroyuelos. La presencia constante de indígenas. La impresionante cantidad de cañadas que se advierten al paso, convierten el recorrido en una expedición divertida. En autobús el camino se vuelve tedioso, sobre todo si a eso se le une la proyección de películas al más alto volumen y de tan mala calidad que da pena ajena verlas.
Pero en sí el recorrido tiene detalles, por ejemplo, de San Cristóbal de Las Casas -2,220 metros sobre el nivel del mar, (msm)- a Huixtán -1,990 msm- “Lugar donde abundan las espinas”… y los topes, hay una distancia de 46 kilómetros. A 16 kilómetros la carretera casi divide en dos a la cabecera municipal de Oxchuc – 2,000 msn- “Tres nudos” en tzeltal. Ahí los topes ya son más frecuentes. A Ocosingo -900 msn- “Lugar del señor negro” en náhuatl y puerta de entrada a la Selva Lacandona, sólo media una distancia de 39 kilómetros. Casi a dos topes por kilómetro. Para entonces, el camino se ha vuelto tortuoso, pero el gratificante olor húmedo del clima aporta su grado de magnificencia. Misolhá y Agua Azul están a la vera. Eso es parte de otra historia. ¿Para cuándo la supercarretera? Es la pregunta.
