Mario Tassías
Dice un refrán que “La ignorancia es atrevida y cruel… y busca compañía”. El origen ha vuelto a traicionar y solo aquellos que desdeñan el pasado, vuelven a tropezar con la misma piedra, como parafrasea la canción del paisano Jorge Macias.Las tribus en el Partido de la Revolución Democrática la volvieron a armar y aquello que nació hace 19 años como una esperanza en el proceloso mar de las contradicciones partidistas en nuestro país, hoy es un rompecabezas que tiene tantas piezas como militantes de las tribus en su seno.
Descalificar a unos y ponderar a otros, es válido cuando no se aceptan los errores que nos duelen, es como decir que el día y la noche no tienen diversos matices con el transcurso de las horas.
Conmigo o contra mí es una sentencia tan torpe como suponer que en este México de dictaduras constitucionales criticar al movimiento de Andrés Manuel López Obrador, “el movimiento soy yo”, significa traicionar a la patria, como lo ha sugerido Leonel Cota Montaño, el último dirigente del PRD.
Traicionar a la patria es un “delito contra la soberanía, la integridad o el honor de la Nación – Estado de la cual es súbdito quien la comete”, y el movimiento de AMLO ni es la soberanía, muchos menos la Nación – Estado, y millones de mexicanos no somos súbditos suyos, es más, a lo mejor ni los que le siguen a todas partes.
Traición en general es la conducta de aquel que siendo depositario de la confianza o amistad de una persona o institución, obra deslealmente para con ella o sus intereses. Sólo falto que don Cota Montaño dijera que quienes critican al “peje” comenten un crimen de lesa nación.
Los trozos del PRD han mostrado en la celebración de su 19° aniversario de fundación que aquella organización nacida de una escisión del Partido Revolucionario Institucional, tenía en su origen genético el principio de su enfermedad.
En ningún momento, lograron, a pesar de los muchos intentos, separar origen y destino. La prueba está a la vista. La refundación es inminente. Si logra sacudirse de los lastres que le aquejan.
Las dos fuerzas mayormente visibles de ese partido al confrontar ideas han dicho que lo que queda o lo que vaya a ser después del desbarajuste, es convertirse en una izquierda progresista que pueda dialogar con todas las fuerzas políticas del país y hacer propuestas.
La otra corriente ha dicho que el PRD debe ser fiel a sus orígenes de movimiento sociales y no estar al servicio de la derecha ni del gobierno de Felipe Calderón.
Lo curioso de los antagonistas es que hablan de empeñar la palabra, como si la facultad de hablar fuera una moneda de curso legal y sirviera para respetar acuerdos.
En el empeño se las ido el tiempo desde las elecciones que sirvieron para mostrar al país la cantidad de prácticas fraudulentas que saben ejecutar pues resultaron ambidiestros, así que no fue la derecha ni la izquierda los que realizaron la elección y provocaron el posterior conflicto.
La polarización electoral hizo lo demás, cargarle la culpa a otros, es responder, al menos, irresponsablemente.
comunicologo10@yahoo.com.mx
