Punto de Vista

Mario Tassías

“Hombre tiene su raíz en el término “humus”, es decir tierra”
Walter Brugger

Todos los esfuerzos que se realicen para sacar adelante a los que menos tienen, es un mérito de quien pueda ofrecer, desde una palabra de aliento para aliviar una pena, hasta enunciar una obligación hacia aquellos que carecen de todo para que tengan un asomo de fortaleza. Sueños que cumplir.
Cómo no conmoverse ante inmigrantes de su propia tierra. Como no perturbarse ante esos rostros que muestran desconfianza. Miedo. Temor.

En algunos casos la profundidad de sus miradas, revela más que lo que esconde. Las cuencas de esos ojos reflejan una profunda tristeza. Quizá rabia contenida. Impresiona cómo una niña puede enseñar algo parecido a la rabia centelleando por sus ojos.

Son los semblantes de quienes padecen hambre. Las caras de los que menos tienen. Los pobres entre los pobres.
Frente a una serie fotográfica que da cuenta de los Objetivos de desarrollo del Milenio Informe 2008, de la Organización de las Naciones Unidas, no puede evitarse las comparaciones cuando se conoce Mitontic, Chenalhó, Maravilla Tenejapa, Marqués de Comillas y el resto de los 28 municipios con Menor Índice de Desarrollo.
El informe de 2008, es un documento en memoria electrónica, enunciados en la Declaración del Milenio, firmada en septiembre del 2000 por 189 países, entre cuyos representantes se encontraban 147 Jefes de Estado (http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/ares552.html), y en acuerdos posteriores de los Estados miembros en la Cumbre Mundial 2005 (Resolución adoptada por la Asamblea General – A/RES/60/1, http://www.un.org/Docs/journal/asp/ws.asp?m=A/RES/60/1).
El fin es “crear en los planos nacional y mundial un entorno propicio al desarrollo y a la eliminación de la pobreza”.
Si bien es cierto que lo suscriben entidades internacionales como la Organización Internacional del Trabajo, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Organización Mundial de la Salud, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Unión Internacional de Telecomunicaciones, entre otras. Los datos abruman.

Si apelamos a la congruencia, diríamos que el compromiso hacia los objetivos del Milenio ODM de no escatimar esfuerzos “para liberar a nuestros semejantes, hombres, mujeres y niños de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema”, parecen poco esfuerzo ante la magnitud del problema.

Más si nos damos cuenta que faltan 5 años para que se cumpla el plazo que la ONU estipuló como fecha límite para lograr los objetivos de desarrollo del Milenio.

Los Objetivos de desarrollo del Milenio (ODM) pretenden: 1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre; 2. Lograr la enseñanza primaria universal; 3. Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer; 4. Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años; 5. Mejorar la salud materna; 6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; 7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y 8. Fomentar una alianza mundial para el desarrollo.

¿Podríamos poner fin a la pobreza? Ban Ki-moon, dice que “se requiere un esfuerzo inquebrantable, colectivo y de largo plazo. Se ha perdido tiempo. Hemos desperdiciado oportunidades y afrontamos desafíos adicionales, que hacen más difícil la tarea que tenemos por delante”.

La responsabilidad es de “todos los países, conjunta y firmemente, hacia un mundo más próspero, sostenible y equitativo”.

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