Comentando la noticia

Alfonso Carbonell

¡Cambios, cambios, cambios!

Sí, ésta es la palabra que, un día sí y el otro también, de un tiempo acá, vienen gritando más de dos columnistas avezados, doctos de la política local. Sí, de esos que una vez que ocurren, ha, y no importa que ello se cristalice un año después, suelen hacerlo notar asumiéndose como pitonisas al proclamar, que ellos, fueron los primeros en advertir que tales ocurrirían. De menos, despistados.
Así, en una rueca de imprecisiones, las más, aderezadas de análisis baladíes sobre del por qué, se esperan ocurran algunos cambios en las estructura de gobierno estatal, más parecen obedecer a una estrategia perfectamente definida de enrarecimiento del escenario político, que a una simple serie de ocurrencias que suelen encontrar infantiles coincidencias en sus análisis. Insisto, de menos, confundidos.

Y no es que muchos de los referidos cambios deban o bien tengan, necesariamente, que ocurrir; sino que sucede, que estas voces suelen alzarse en coyunturas como la pasada, es decir, de procesos electorales. Así, y es fácil corroborarlo, ya hay quienes les han tocado las “Golondrinas” una y otra vez, a personajes como y aquí un rápido repaso: Noé Castañón León, secretario general de Gobierno; Javier Álvarez Ramos, secretario de Educación; Juan Carlos Moreno Guillén, secretario de Turismo y Relaciones Internacionales. Solo por mencionar algunos.

Algunas consideraciones

Del primero podríamos apuntar, que amén de su bagaje profesional y su vasta experiencia en el ámbito de la administración de justicia (ex Ministro de la SCJN), es un personaje que no fue llamado por el gobernador Juan Sabines Guerrero, para después desecharlo como pañuelo facial una vez cumplida alguna emergencia coyuntural. No. Me queda claro. Además, por qué habría de hacerlo, digo, si hasta lo que va de su gestión no le ha sido criticado su desempeño, incluso, ni por los mismos “analistas” políticos que anticipan su caída. O será acaso, que quién “mece la cuna” del secretario sea alguien que aspira a sucederlo. Es pregunta, no se esponjen.

Del segundo, titular del siempre conflictivo magisterio, no ha hecho más que sentar las bases de un proceso de negociación y acercamiento que podríamos calificar, hasta cierto punto, de “aterciopelado”, entre el magisterio y el gobierno, cosa que no resulta menor. Pero igualmente se le reconoce, ha hecho lo propio respecto de las diversas corrientes que conviven al interior del magisterio tanto estatal como federal representado por la sección 40 y 7 respectivamente. Las directrices así trazadas por el jefe del ejecutivo estatal, se han cumplido a cabalidad. Esto, solo una de las aristas.

Entonces, “pregúntome” yo; ¿De dónde sacan que el gober Sabines quiere ponerlo de “patitas en la calle? ¿Qué aviesos intereses se esconden tras de su anunciada salida? Las respuestas, amiga amigo lector, usted las tiene.

Sobre el tercero, de Turismo, se me hace una reverenda “jalada” (perdón por la expresión pero por sí sola se explica), el que estén mencionando su posible cambio cuando, sí cuando, su inclusión en el gabinete, responde a una clara definición de lo que hoy por hoy caracteriza al gobierno de Juan Sabines Guerrero; la inclusión y la pluralidad. Y sobre de los argumentos que presentan como motivos para su previsible cambio, y aclaro, no necesariamente por parte sus detractores políticos -que los debe tener- sino de uno que otro analista (y si no consulte a la hemeroteca), es el hecho de que el señor secretario ¡se la pasa viajando! ¡Háganme ustedes el refabrón cavor! Pues, qué esperaban si esa es parte toral de su encomienda, habida cuenta ¡claro está!, que resulta ser el ¡Secretario de Turismo y Relaciones Públicas del gobierno del estado! Así o más claro.

Ya de salida

Pero bueno, terminemos este entuerto. Desde mi no muy bien documentada posición o lectura sobre de la inviabilidad de éstos cambios comentados; o bien también, si así lo consideran mis respetables lectores, de mi falta de olfato periodístico (que sé es lo menos que podrían echarme en cara quienes asumen lo contrario y lo acepto de buen grado), éstos cambios, al menos en el corto plazo, no se darán. Las condiciones de emergencia por las que atraviesa la entidad ya no está para más improvisaciones.

Se han hecho, ciertamente, algunos cambios recientes en el gabinete legal y ampliado del gobierno estatal. Pero muchos de éstos responden más a una dinámica del quehacer institucional, que a una respuesta fulminante de reconocimiento a lo que “no funcionó”. Las instituciones son por antonomasia “entes vivos”, habida cuenta que están conformadas por seres humanos. Así, los procesos de cambio son inevitables como igualmente necesarios.

Pero no y con esto concluyo, los cambios han de obedecer a una serie de apreciaciones y conjeturas hechas desde el anonimato intelectual. Es decir, que quienes se prestan a la “cargada” en contra de determinados personajes, “no es por sí sino a través de sí”, que expresan lo que “otros”, públicamente, no se atreven a decir. Empero, y es pregunta: ¿A quién creen que engañan?

¡Comparte la nota!