Punto de Vista

Mario Tassías
comunicologo10@yahoo.com.mx

“Si en México queremos democracia
tenemos que acostumbrarnos
a vivir con los partidos”
José Woldenberg
Ex presidente del IFE

A pesar de los malos augurios acerca de los partidos pequeños en México, los cierto es que las tendencias confirman que tienen vida, al menos para un proceso más.
A unos días del 5 de julio, la novedad es que acciones propagandistas como la pena de muerte y el apoyo de Andrés Manuel López Obrador a PVEM y PT, respectivamente, podrían resultar estrategias benéficas para mantener el registro, detalla el informe de Consultora Mitofsky para El Economista.

Cuatro de los partidos “menores” pasarían la aduana de 2%, dejando por el momento fuera al PSD, advierte la encuesta.

“Considerando que el PT, Convergencia y Panal están en condiciones de conservar el registro, pero aún en riesgo de no lograrlo, el rango de cada uno de ellos iniciaría en ‘cero’ y podría tener hasta siete diputados”.

En donde la encuestadora es contundente es en su apreciación de que ninguno de los partidos punteros PAN y PRI tendrá 251 diputados que representaría a la mayoría, según las tendencias correspondiente al mes de mayo.

La empresa de Roy Campos señala que: “El número de diputados del Revolucionario Institucional podría fluctuar entre 210 y 238, lo que representaría tener más del doble de los que logró hace tres años y estaría en concordancia con el resultado de hace seis años”.
“En este grupo de posibles diputados, se consideran aquellos que logre ganar la alianza PRI-PVEM que van en alianza en 63 distritos, principalmente en el Estado de México y en Chiapas”, dice el informe del especialista.
“El PAN tendría en este escenario entre 148 y 171 diputados, también en el rango que alcanzó en el 2003 y que en caso de concretarse significaría una disminución de entre 35 y 58 diputados con respecto al 2006. El PRD, que hace seis años alcanzó 97 diputados, muestra un intervalo probable de 80 a 93 para la Legislatura 2009-2012”, concluye el informe.
Aquí es donde empieza el temblor de piernas de aquellos candidatos que a estas horas del partido, se habrán dado cuenta de cuántos son los números que no les favorecen y cuáles son las circunstancias que llevan a concluir que no es lo mismo hablar que concretar acciones.
Se habrán dado cuenta también, que el electorado cada día tiene menos interés en participar. Que el bombardeo publicitario a través de la televisión, no ha sido suficiente para provocar un estímulo que provoque una reacción a favor del voto, como lo plantearon los reformadores electorales.
Al contrario, ha provocado la saturación. Esa que induce a apagar la tele o ver sin mirar, oír sin escuchar.
En ese contexto, si el “voto en blanco” es retórica. La descalificación lo fortalece. Los ciudadanos tienen también el derecho de negarse a participar. Aunque no es lo más recomendable para participar en la conformación del Poder Legislativo.
Para el ex presidente del IFE, José Woldenberg, quien expreso su respeto por los ciudadanos que opten por esa opción, ha dicho: “Si en México queremos democracia tenemos que acostumbrarnos a vivir con los partidos”
A menos que, una sociedad informada, razone su elección y les dé su aprobación a unos y su desaprobación a otros, los partidos seguirán pasando por encima de los ciudadanos.

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