Mario Tassías
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Segunda parte
En la entrega anterior hable de que otro mundo es posible si hacemos lo que tenemos que hacer, “si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás pero que antes” decía Confucio el filósofo chino que vivió entre 551 – 478 antes de la era cristiana.
En el Forum Social Mundial, celebrado en enero de 2009, en Belém, estado de Pará, Brasil, Leonardo Boff, www.leonardoboff.com.br habló de la falta de solidaridad que impera en nuestras relaciones sociales, y la falta de solidaridad para con la naturaleza.
(…) Vamos a reír, a llorar y a aprender. Aprender especialmente cómo casar Cielo y Tierra, es decir, cómo combinar lo cotidiano con lo sorprendente, la inmanencia opaca de los días con la trascendencia radiante del espíritu, la vida en plena libertad con la muerte simbolizada como un unirse a los antepasados, la felicidad discreta de este mundo con la gran promesa de la eternidad. Y al final habremos descubierto mil razones para vivir más y mejor, todos juntos, como una gran familia, en la misma Aldea Común, bella y generosa, el planeta Tierra.”
En el Forum había dicho que “…el ansia por el crecimiento económico, aliada al consumismo compulsivo, resultó en la dilapidación sin precedentes de la Naturaleza. El actual modelo económico fracasó contra la propia humanidad y contra el planeta”.
“El bienestar de todos y la preservación de la Tierra son sacrificados al lucro de pocos. El consumo inconsecuente aumentó el desperdicio, la producción de basura, y los impactos ambientales. “Y poluímos mares y rios…”
Leonardo Boff, nacido el 14 de diciembre de 1938 en Concórdia, Santa Catarina, Brasil, ha dicho que “La Tierra está dando señales inequívocas de que ya no aguanta más. Señales como la escasez de agua potable, y el calentamiento global. Señales como los cambios climáticos, que ya comenzaron a afligir crecientes parcelas de la población alrededor del planeta”.
“La Tierra es un planeta pequeño, viejo y limitado que no soporta un proyecto de explotación ilimitada. Las crisis financiera, climática, energética, alimenticia y otras, – todas ellas nos remiten para la crisis del paradigma dominante. Precisamos de un nuevo paradigma de civilización porque el actual llegó a su fin y agotó sus posibilidades. Proyecciones hechas por investigadores y científicos ambientales muestran que, si el consumo continúa al ritmo actual, en el 2050 precisaremos de dos planetas Tierra”.
Quien durante 22 años fue profesor de Teología Sistemática y Ecuménica en el Instituto Teológico Franciscano de Petrópolis, profesor de Teología y Espiritualidad en varios centros de estudio y universidades de Brasil y del exterior, y profesor visitante en las universidades de Lisboa (Portugal), Salamanca (España), Harvard (EUA), Basilea (Suiza) y Heidelberg (Alemania), se cuestiona ¿Cuál es el mundo que iremos a dejar para las nuevas generaciones?…
“Cultivar la solidaridad intergeneracional, para con los que vendrán después de nosotros. Ellos también precisan satisfacer sus necesidades, y habitar un planeta mínimamente saludable”.
El doctor Honoris Causa en Política por la Universidad de Turín (Italia) y en Teología por la Universidad de Lund (Suiza), dice que deberíamos buscar nuevos valores, alimentar nuevas esperanzas, nuevos rumbos y nuevos paradigmas.
“La interculturalidad, – el diálogo entre el llamado saber occidental y el saber tradicional, milenario, la cosmovisión indígena. Las tradiciones de los pueblos nativos hablan del ser humano como jardinero. Conforme enseñan tales tradiciones, el ser humano debe cultivar la Tierra con cuidado y sensatez de justicia y estética”.
Galardonado con el Right Livelihood Award, conocido también como el Nóbel Alternativo, el 8 de diciembre del 2001 en Estocolmo, Leonardo Boff, apunta que “La vida es un milagro, tan bello como corto, que debe ser cultivado como las flores más bellas, hoy como nunca antes en la historia el destino común nos convoca buscar un nuevo comienzo”.
El desafío del tiempo presente es el de rescatar las utopías olvidadas, reescribir nuestro sueño común. Un único soplo, una única alma, una misma esperanza. Tener oídos para la voz que habla en nosotros, que nos convoca para la práctica del bien, y que delante de una noche estrellada nos pregunta: “¿Quien sustenta y se esconde atrás de aquellas estrellas?…” La voz que, cuando delante de un recién nacido, con respeto y admiración pregunta: “¿Quien generó esta vida?…”
Gracias um_peregrino@hotmail.com
