Mario Tassías
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La televisión nos ha convertido en testigos oculares de cualquier tipo de cosas. Desde las más triviales, hasta aquellas que dejan una penetrante huella en el telespectador y le marcan de por vida.
Por lo que se ha visto, lo que viene es mucho más inquietante. Ya un canal de televisión en el Reino Unido inicio un “reality show” entendido como un espectáculo real, “sobre el mundo de la medicina con una operación de corazón abierto transmitida en vivo”.
Lo anterior llevó a la BBC News a preguntarse ¿Cuál es el límite de la televisión? ttp://newsforums.bbc.co.uk/ws/es/thread.jspa?forumID=8950
¿Hasta dónde puede presentar hechos que antes estaban cubiertos de una cortina de censura dictada por la ética o simplemente escondidos en los sótanos de la censura?
Según el portal de la BBC: “Hubo un segmento dedicado al paciente, tomas cerradas del corazón y durante la intervención los cirujanos tomaron preguntas del público”.
¿Espectáculo para el morbo o divulgación científica? “Los productores dicen querer estimular el interés en la ciencia y la medicina, pero los críticos los acusan de fomentar el voyerismo”
Voyerismo o voyerista, es un término usado “Como alternativa al galicismo crudo voyeur que denomina a la “persona que disfruta contemplando actitudes íntimas o eróticas de otros”, aclara el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española. Como equivalente coloquial existe en español el término mirón.
“La próxima edición será una operación de cerebro con el paciente despierto interactuando con los televidentes”, afirma la nota de la BBC que invita participar en su foro ¿Y usted qué opina? ¿Se les ha ido la mano a los “realities” de televisión? ¿Tiene algún valor educativo? ¿Hasta dónde aguanta el público? ¿Qué pasa si el paciente muere al aire?
Quienes ya no se asuntan ante nada responden que: “La TV no debería tener límites, la confianza en que la población vea lo que le interese es una cuestión individual. Programas educativos o de entretenimiento que realmente eduquen de alguna manera masivamente a la población es lo que se necesita”, dice quien se suscribe como Gabriel Juárez.
El panameño Julio César Cisne – Ponce, de Panamá, dice que: “Como científicos, estamos de acuerdo que debemos divulgar los conocimientos y adelantos científicos, eso está magnífico, pero como todo en la vida, los excesos o extremos son dañinos y perjudiciales. No falta quien considere esto como voyerismo”.
Gilmar Antonio Girón, de Guatemala, considera que así como se trasmiten películas XXX, y programas que incluyen el sexo en su transmisión, “seamos abiertos de mente a este tipo de programas”.
“Los límites los pone el televidente”, afirma Bertha Polo, de Bogotá Colombia, ¿más sangre y muerte en directo?, se ve a diario en los programas de tv. “Con tal de salir en televisión muchos ansiarán ser “operados”, diseccionados en vivo y en directo. ¡Qué honor! concluye.
Desde la ya lejana década de los 70, cuando Armand Mattelart y Ariel Dorffman, me impactaron con el libro “Para leer el pato Donald” Siglo XXI 1975, no había tenido un impacto igual al que me ha causado esta nota.
La preocupación por saber ¿Cuál es el límite de la televisión? Se ve ampliado porque un altísimo porcentaje de mexicanos tienen a la televisión como la única referencia cultural en sus vidas, con secuelas funestas.
