Proceso continúo la prevención de desastres

Al participar en al Primer Congreso Mesoamericando de Salud Pública “Desastres, Migración y Salud”, el rector de la Universidad Autónoma de Chiapas, Ángel René Estrada Arévalo, afirmó que la prevención de los desastres naturales es un proceso continuo que no se limita a un solo desastre y debe motivar a las sociedades a que se involucren en la gestión consciente del riesgo, más allá de la respuesta tradicional al impacto de los fenómenos naturales. Ante expertos de México, Guatemala, Panamá, Nicaragua, Honduras y Costa Rica, Estrada Arévalo dijo que se debe profundizar en el estudio de la relación entre el impacto de los desastres naturales y el estado de los recursos naturales, porque son ya múltiples las voces científicas que afirman que la gravedad del daño es directamente proporcional a la disminución de las zonas naturales y ecosistemas originales.
Al desarrollar la conferencia Organización de la respuesta en salud ante desastres naturales: Caso Stan; Una Perspectiva Gerencial, indicó que la terrible experiencia vivida por el pueblo chiapaneco a finales del 2005, así como la dura etapa de reconstrucción, que aún no concluye, han dejado una importante huella que no será, ni debería ser, olvidada rápidamente.
“La pérdida de infraestructura social, sea en salud, educación, vivienda o servicios, implica un retroceso importante en el bienestar de las poblaciones, principalmente las de mayor marginación dada su vulnerabilidad”, expuso y agregó que la prevención paga puesto que la preparación en el sistema de salud en 2005 permitió minimizar los daños a la salud poblacional, manteniéndose la atención médica tanto en padecimientos agudos condicionados por la situación misma como en padecimientos crónicos que no dejaron de ser atendidos bajo los estándares de calidad pertinentes, acotó.
En su disertación explicó que de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas, considerando únicamente al huracán Stan, se contabilizaron en el estado cuantiosas pérdidas en las infraestructuras social, económica y productiva, ascendiendo en conjunto a más de 15 mil millones de pesos.
Previamente detalló el modelo de gestión en salud en la que habló de la organización de la población en torno a la salud como un aspecto clave que se conjunta con la participación de los gobiernos federal, estatal y municipal.
Finalmente retomó la campaña mundial de 1999 de las Naciones Unidas para la Reducción de los Desastres Prevenir Recompensa al indicar que “tenemos que fomentar una cultura de prevención, identificar y tomar acciones para reducir la vulnerabilidad. La relación ante el peligro de un fenómeno natural y las condiciones vulnerables creadas por el ser humano en su espacio físico, económico, social, político y ambiental es lo que determina el grado de riesgo”. ASICh

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