PRD: una apuesta muy riesgosa

Demetrio Sodi de la Tijera

No es fácil concluir si el con-greso del PRD fue un éxito o un fracaso, sin embargo, lo que no hay duda es que quedó muy lejos de las expectativas que tenían no sólo los militantes, sino todos aquellos que pensamos que un partido de izquierda moderno es necesario para el balance político nacional.
Varios de los líderes de las principales corrientes habían criticado severamente las desviaciones éticas y políticas del partido, y habían planteado inclusive la necesidad prácticamente de una refundación. El congreso, no obstante, quedó muy lejos de esas expectativas y de una revisión a fondo de sus documentos básicos y se limitó a definir la línea política y la relación del partido, sus legisladores y gobernadores con el gobierno de Felipe Calderón durante el resto del sexenio. Aun cuando se esperaban enfrentamientos y debates acalorados, e inclusive, según algunos analistas políticos, el riesgo de una ruptura, ésta afortunadamente no se dio.

El congreso fue un triunfo indiscutible de López Obrador, que impuso su línea política de desconocimiento y cero diálogo y colaboración con el Presidente de la República, a pesar de que en el congreso se había aprobado el debate con el Ejecutivo en el 2008 como resultado de una reforma del Informe. Las corrientes dialoguistas y los coordinadores parlamentarios, que querían abrir ese espacio para el diálogo y los acuerdos, fueron derrotados por AMLO y los grupos radicales a pesar de que contaban con mayoría de votos de los delegados.

En el debate hubo posiciones encontradas sobre un posible diálogo con el Presidente que estuvieron a punto de tronar el congreso y no fue, sino hasta el día siguiente de la clausura, en la oficina de AMLO, en donde se logró el acuerdo unánime de continuar durante todo el sexenio con la línea de cero diálogo y colaboración con el presidente Calderón.

La estrategia aprobada es muy negativa para México, ya que el PRD le está apostando al fracaso y bloqueo del gobierno de Calderón sin importar las consecuencias que esto tenga en el país y la gente. Por dar su apoyo incondicional a la estrategia de AMLO, el PRD y sus legisladores están traicionando a todos aquellos ciudadanos que les dieron su voto para que impulsaran reformas económicas y sociales en beneficio de la gente de menores ingresos.

La apuesta del PRD es negativa, no sólo para el país, sino para el propio partido, ya que su éxito dependerá del fracaso del gobierno y no de una propuesta o estrategia alternativa. Esta línea de denuncia, confrontación, y cero colaboración con el gobierno, ha debilitado al PRD en los últimos meses, y es una apuesta muy riesgosa para las elecciones del 2012.

Según diferentes encuestas, mientras que el PAN, y sobre todo el PRI, han aumentado las opiniones positivas y la intención de voto a su favor, el PRD se está desplomando, como lo confirman los resultados electorales de los últimos meses. Es cierto que de acuerdo con estas encuestas el PRD es, en estos momentos, la única oposición real, pero una estrategia extrema, como la que aprobaron, sólo la podrán capitalizar si el gobierno fracasa. Por el contrario, si al Presidente, al gobierno, a la gente, y al país les va bien, que es lo que queremos todos, AMLO y el PRD serán acusados de haber obstaculizado el desarrollo del país, y serán rechazados por la gran mayoría de la población por mucho tiempo.

Un partido político como el PRD no puede apostar todo su capital político al futuro de una sola persona ni obstaculizar al gobierno para que fracase. La línea política de López Obrador, de confrontación y descalificación permanente del gobierno y el Presidente, aprobada en el congreso del PRD, es un error, y es una apuesta contraria a los intereses del partido, la izquierda y sobre todo contraria a los intereses de México y los mexicanos.

demetriosodi@hotmail.com

Analista político

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