Por: Enrique Carbonell Chávez.
A DESTIEMPO, PERO AL FIN CAYÓ Luis Téllez, como secretario de Comunicaciones y Transportes. Esto nunca nos lo habríamos imaginado, particularmente en los medios políticos y periodísticos (sólo en los lavaderos de la azotea), sino se hubiera visto envuelto Téllez en declaraciones desafortunadas, para él desde luego, pero muy ciertas, como fueron las acusaciones a su ex jefe Carlos Salinas de Gortari, acusándolo de medio ratero y medio ladrón –por aquello de que sólo de robó la mitad de la partida secreta presidencial-, y de verse inmiscuido también el líos de intereses –cochupos, pues- relativos a las concesiones, tan peleadas y codiciadas en materia de telecomunicaciones, carreteras, puentes,… y hasta en días festivos. O sea, en todo aquello que se puedan joder. Precisamente con las grabaciones de su rival y acusadora Doña Purificación del sagrado corazón de J…., ¡a no, ese es otra historia, dijo Doña Chonita!. La Carpinteyro, ex subsecretaria del ramo.
Lo anterior, sobre todo después del protagonismo, de la rectoraría pericial que mantuvo ese personaje en el caso de la muerte del entonces secretario de gobernación, Juan Camilo Mouriño, y acompañantes (porque ha de saber mucho, me imagino). Sin olvidar desde luego, a quienes al muy corto lapso ignoraron, las víctimas inocentes que perdieron la vida a causa del impacto en tierra, ciudadanos comunes y corrientes, a quienes insisto, ya se les tiene en el olvido desgraciadamente. A causa precisamente, del fatídico accidente aéreo que tanto se difundió en los medios hasta el cansancio, hartazgo, la desconfianza e incredulidad.
Titularidad al mando de la SCT que debió haber terminado enseguida, ya que motivos habían de sobra, razones y justificaciones se tenían a la vista, como al auricular, de donde salió esta comedia de “calientes” grabaciones que le diera la dama al presidente; y que este a su vez se las pasara al secretario de gobernación, Gómez Mont, -en lugar de dárselas a la PGR, e iniciar una averiguación judicial-. Quien dijo, las están analizando. Y que seguramente lo seguirán haciendo hasta que se enfríen las ardientes grabaciones que van de aquí para allá.
Como lo habíamos advertido ya era tiempo de que se diera ese cambio, pero de ninguna manera, cambiar a unos inútiles por otros, tan o más que los precedieron. Esto de manera equivocada y errónea por donde se le quiera ver, pues les falta el profesionalismo, capacidad y la especialidad que requieren los problemas de cada sector de la economía, de la sociedad, cultura y la educación. Pues lo mismo dirige –desmadran- a una institución de atención a la salud, la más importante del país, que a una dependencia estratégica en el desarrollo de las comunicaciones. Y eso de cambiar a un a unos por otros, por el simple hecho de pagar favores, doblegarse a las presiones de su partido, o simple y llanamente por cumplir caprichos, no es ni ético, ni profesional.
No por el solo hecho de ser sus cuates, sus incondicionales, por dejar a un lado a los desleales, se tiene que permutar a unas personas abyectas por otras. No por eso se va a mejorar la administración pública, se van a remediar los actos de corrupción, influyentísimo y negligencias. Atendiendo sólo al amiguismo, por alguien que pertenece a su círculo más cercano, al grupo de cuates de Felipe Calderón (FC) van a mejorar las cosas.
En los casi veinte días después del escándalo en el que estuvo involucrado Téllez, al fin fue removido; aunque el desprestigio y el descrédito en que cayó el gabinete de FC no le van a redituar más votos a su partido Acción Nacional en las próximas elecciones federales intermedias. Por lo que su partido el PAN, sólo se quedará con los “plácemes”, que eufórico manifestó el dirigente nacional de ese partido en el poder, Germán Martínez. Únicamente se quedarán con los actos festivos, sonrisas secarronas y burlonas de su dirigente michoacano, quien además enfatizó y destacó, que ahora si tienen a un colaborador “leal” -aunque sea un abyecto, que importa- a su presidente.
Así, se seguirán “congratulando” que FC se sacuda cada vez más la presión de los priistas, a quienes ahora ven como sus peores enemigos, no solo en el Congreso, con su copresidente Beltrones -según versiones escritas y editadas por el propio Manuel Espino-, sino además de gobernadores priistas que no ayudan a su presidente. Qué importa que lo más importante no se esté atendiendo, como es la crisis ominosa con la falta y pérdida de empleos. Eso a los panistas no les afecta, ellos siguen cometiendo los mismos errores y festinando sus aparentes triunfos, que no son sino el simple cambio de unos corruptos, por otros que superarán seguramente a sus antecesores. A ellos, la cortina de humo les está funcionando, están distrayendo la atención de lo importante y crucial para el bien del país. Pues para ellos el sufrimiento de la población por la más profunda y lamentable crisis económica, les tiene sin cuidado, les viene valiendo un reverendo cacahuate.
Y aunque nada se arregle en la economía tan depauperada por la crisis, aunque los mexicanos tengamos cada día mayor preocupación y miedo por perder nuestros empleos, el titular del Ejecutivo federal finalmente se decidió a prescindir del colaborador indiscreto. Pero al mejor estilo priista, lo mantiene cobrando en la nómina de los privilegiados como asesor económico, de manera por demás cínica e irresponsable.
Los otros cambios mañana los comentaremos, por falta de espacio.
