Por Jaime Arizmendi
*DF, Ciudad de Vanguardia con Ángel Caído
*Agua, Predial, Infracciones de Tránsito, Caos Vial, Inseguridad
Argonmexico.com / ¿Será delito electoral?… Hace unos días, vía correo llegó a miles de hogares capitalinos el último recibo-cobro del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM). Dentro del mismo sobre iba una carta propagandística rubricada por Marcelo Ebrard Casaubón, jefe del Gobierno del Distrito Federal, donde difunde sus “logros”, vamos, los de su mandato, en agua, cuidado ambiental, seguridad… “prioridades para una mejor ciudad de vanguardia.
La misiva que utiliza el excarnal de AMLO para promocionar su imagen personal, fue impresa a todo color y en elegante papel cuché dos caras –brillante por ambos lados– inicia: “Es un gusto poder dirigirme a ti para informarte sobre algunos logros que juntos hemos construido a lo largo de mis cuatro años de gestión, para elevar la calidad de vida de quienes habitamos en ésta, nuestra Ciudad de Vanguardia”.
Después dedica un segundo párrafo para anotar las obras realizadas, y por realizar, en materia de agua. “Estamos orgullosos de ser pioneros a nivel mundial en acciones climáticas… refiere gustoso en el tercer párrafo para informar la celebración del 3er Congreso de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos.
Más adelante, Marcelo menciona que la seguridad pública demanda infraestructura y participación social, y destaca que “a la fecha se han instalado cinco mil cámaras, y se contará a fines de 2010 con mil más…
Resalta en su “mensaje” el Programa Bicentenario en el Metro, para luego enlistar las “altas calificaciones” obtenidas –según él–, en su desempeño gubernamental y que le concedieron –otra vez según él— la ONU, el Tec de Monterrey, el CIDE y otros por la transparencia de su administración.
Y si esto último fuera cierto, es claro que la inmensa mayoría de los habitantes de este dolido Distrito Federal no fueron consultados por tales organismos, como tampoco fueron tomados en cuenta por el GDF para aplicarles la nueva y abusiva tarifa de agua; las infracciones que sin ton ni son aplican a vehículos reales en tiempos irreales; o las verificaciones vehiculares y los “verificentros”, nidos de corrupción que “rechazan” hasta unidades nuevas, pero pasan con “un brinco” a carcachas aunque echen humo.
Así es don Marcelo. Quienes te hacen tus encuestas de popularidad a tu gusto, sólo te engañan si es que te aseguran que tus bonos ante la sufrida ciudadanía de esta tu “Capital en Movimiento”, ahora “Ciudad de Vanguardia”, se encuentran y van hacia el cielo.
Si en realidad quieres saber qué es lo que opinan los capitalinos respecto a tu administración bastaría que te dieras una vueltecita por alguna de las “agencias”, sucursales o delegaciones –como les llamen–, del propio Sistema de Aguas de la Ciudad de México.
Si lo haces, te vas a encontrar con que las ventanillas para reclamaciones, o exigir una aclaración por el nuevo cargo del servicio, están repletas de gente de todas las edades, sobre todo ancianos quienes deben pasar horas y horas para al final recibir el trato despótico de los empleados quienes de un plumazo acaban con la esperanza de los usuarios.
Es gente que de un mes a otro, y en menos de un año, han visto aumentar hasta en mil por ciento los cargos “bimestrales” por ese vital recurso natural. Que intentan de todo, en busca y espera de que alguien les escuche y atienda en su reclamo, pero que chocan con la pared formada por tus esbirros del SACM, cuyas amenazas de suspender el servicio ponen su vida, ya corta, en un hilo.
Y qué decir de las “Infracciones de Tránsito” que se aplican a miles de vehículos desde el escuadrón formado por tus agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (del DF, por supuesto), a partir de su chaleco “Autorizado para Infraccionar”, con voz de “perdonavidas” exigen al conductor: sus documentos… Y el cielo se les viene encima a los automovilistas.
O peor aún, cuando algún ciudadano acude a una oficina de Vialidad a realizar la baja o cambio de propietario de un automotor, o bien intenta cumplir con la verificación y ahí se entera de que su vehículo tiene una, dos o más infracciones de las cuales no estaba enterado, pero sin cuyo pago no puede efectuar dicho trámite.
Obvio, con una mezcla de irritación y sorpresa al ciudadano le dicen: tal día y a tal hora una de esas cinco mil cámaras te captó cuando te pasaste un alto… te estacionaste sobre una banqueta… te diste vuelta por donde circula el Metrobús… o cualesquiera otra acción que tu Reglamento Metropolitano de Tránsito considera como infracción.
Y como sea, ante todo eso, ya ni Dios Padre puede librar del pago al ciudadano común, porque no tiene a quién acudir en su defensa. Y esto, en razón de que pregonas con aires de satisfacción que a tu administración le reconocen organismos internacionales el respeto a los derechos humanos, a los de comunidad y no sé qué más.
Todo ello, sobre todo, ocurrido en esta tu “Ciudad de Vanguardia”, como la llamas ahora, seguramente en busca de que los chilangos olviden eso de “La Ciudad de la Esperanza” que puso en alto tu antecesor y ahora “Excarnal”.
Sí, Marcelo, los habitantes del Distrito Federal debemos reconocerte tu entusiasmo por realizar obras a favor de todos, pero nadie te ha dicho que hubiera sido más fácil para todos hacerlas en partes, con vialidades o afluentes de tránsito alternas y eventuales. Porque por ahora, nuestra ciudad, tu “Ciudad de la Vanguardia”, se parece más a Bagdad tras la Guerra del Golfo, o a Líbano, durante su peor crisis con Israel.
En fin, Marcelo, lo digo como un capitalino más y sin mayor molestia que la de quien padece o recoge los sufrimientos de sus conciudadanos. Te aclaro no soy panista, ni priísta ni siquiera perredista ni me encuentro enlistado en el movimiento de Andrés Manuel. Es más, ni siquiera comulgo con el alto Clero Católico con el cual mantienes serias diferencias y en tu defensa usas los recursos y aparato del GDF.
Por cierto, anoto que en el semanario “Desde la Fe” de este domingo considera como “ironía de mal gusto y burla” que el gobierno del Distrito Federal, tu gobierno, intentara aprovechar la reunión de alcaldes del mundo para presentar a la Ciudad de México como una ciudad modelo y una metrópoli de vanguardia.
“Más que vanguardia, estamos ante una ciudad en retroceso en su sentido de humanidad y en su calidad de vida para los habitantes”. Y agrega: más que vanagloria debería haber un sentido de vergüenza, “crítico de las inmensas deudas sociales que se tienen. Pena debería darnos presentar esta ciudad en sus condiciones actuales, sea por la mala calidad de sus servicios o por las pésimas políticas emprendidas por la actual autoridad”. Bajo ese mar de cosas, Marcelo, no dejes que te engañen, tu Ángel no está en el cielo…
jarizmx@yahoo.com.mx y argonpolitico@gmail com
