Polìtica Al Márgen

Por Jaime Arizmendi

* Marcelo Ebrard, ICA, Carso y Alstom; en Evidencia por la L12

Argonmexico / ¿Leña del árbol caído?, se asumía presidenciable… Tras suspender de forma intempestiva las corridas en 11 de las 20 estaciones de la Línea 12 del Metro, para evitar una magna tragedia; el choque entre Joel Ortega, director del STC y el inusual bloque formado por el exjefe del GDF, Marcelo Ebrard y el Consorcio constructor ICA, Carso y Alstom saca chispas y pone en tela de juicio un posible uso indebido de recursos oficiales.
Frente a ese singular “affaire” donde danzan millones de pesos del erario de la capital del país, el Gobierno de la Ciudad de México decide contratar los servicios de Triacaud Societè Organisè (TSO), empresa francesa que supervisará las vías y estaciones de la Línea 12 para diagnosticar las acciones para la reparación.
Por su probada capacidad y prestigio internacional, la decisión asumida por el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera de contratar a esa empresa gala, se considera oportuna; en tanto, Joel Ortega y las empresas involucradas en la construcción de la “Línea Dorada” del Metro, procuran minimizar sus responsabilidades.
Todo indica que Mancera no se durmió en sus laureles, pues su compromiso de reanudar el servicio de manera segura marcha sobre rieles, con sobrada razón. Por el análisis y el reporte, TSO cobrará 25 millones de pesos, factura que sin duda deberán pagar los responsables de la obra, a quienes ahora el GDF enmienda la plana… más bien, la obra.
TSO ofreció entregar en cinco semanas ese diagnóstico. Pero que quede claro, aún no se deslindan las responsabilidades, y todo encaja a que el Consorcio constructor deberá cubrir los gastos por la reparación, debido a los daños por la pésima obra realizada, pues más de 455 mil usuarios no deben pagar los platos rotos.
Y si a ello le agregamos la aberrante supervisión y la irresponsable actitud asumida por los responsables de la obra, tanto de parte del Consorcio privado como del ahora exjefe de gobierno Marcelo Ebrard, quien fue incapaz de cumplir su obligación de revisar puntualmente su “magna obra”.

Bien por Mancera, cuya prioridad es solucionar el vía crucis diario de los usuarios, que son los menos culpables de decisiones y trabajos mal hechos. Tienen derecho a viajar cómodos, seguros, con eficiencia y rapidez, como es el reto de movilidad de la administración del actual Jefe de Gobierno, que no lo fue de su predecesor
Con todo este panorama, y con el consecuente desprestigio político derivado de sus peripecias con la construcción de la línea 12, Marcelo Ebrard se encuentra bajo una avalancha de evidencias sobre las fallas con las cuales aceptó la obra. Se trata de miles de documentos que el director del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, Joel Ortega Cuevas, envió a la comisión especial de diputados locales, creada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), para esclarecer las irregularidades detectadas.

Así, mientras el titular del Metro, se encamina a dejar en claro de qué lado están las irresponsabilidades en este caso, el ex jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard y la empresa ICA, están muy interesados en encontrar la forma de meterle el pie a Ortega, e incluso, para ejercer presión para que el STC sea descabezado. Por eso han querido mostrar a Ortega como presunto instigador ante el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.

Varias han sido las acciones emprendidas por el grupo político de Ebrard para tratar de deslindarse del peso de las pruebas. Así, por ejemplo, en la comparecencia de Joel Ortega ante los integrantes de la referida comisión especial, el pasado viernes 21 de marzo, el diputado, Adrián Michel Espino, Oficial Mayor durante la gestión de Ebrard en el GDF, se lanzó en contra del director del STC, a quien exigió de manera reiterada entregar a la comisión un dictamen técnico para avalar sus dichos sobre presuntas fallas en la Línea 12.

Otro miembro del grupo ebradorista, como su ex titular de Protección Civil, Elías Moreno Brizuela, soltó un documento ante grupos perredistas capitalinos, para argumentar que el cierre de la Línea 12 perjudica a toda la izquierda en la capital. Pero es un hecho que entre las huestes perredistas no hay arrojados que se lancen a defender la postura de Marcelo Ebrard, mucho menos cuando todavía no se establecen con claridad las condiciones financieras con las cuales se manejó el controvertido proyecto.
Por su lado, ICA, Carso y Alstom, también han sufrido reveses, como el hecho de quedar exhibidos tras conocerse la existencia de permisos expedidos por las autoridades capitalinas, para que sus trabajadores dieran mantenimiento a las instalaciones de la línea. Los voceros de la Corporación habían asegurado que el STC les había impedido el acceso a las instalaciones y por ello no habían dado los servicios correspondientes.

Un paquete de aspectos contundentes podrían desenterrarse en breve, con la documentación que muestra el proyecto original de la Línea 12, el cual habría estado previsto con trazos largos, un túnel, y menos curvas, todo lo cual dejaría al descubierto la ejecución de cambios irregulares, sobre la marcha, al plan original, lo que pudiera haber derivado en la colocación de curvas que siguen el trazo de la avenida Tláhuac, y son las piezas en donde estarían los mayores desgastes e imperfecciones en la edificación de la ruta de metro.

Precisamente este es el punto al que más referencia ha hecho el titular del STC, Joel Ortega, porque sería precisamente en donde empezaron los desajustes que finalmente provocaron las ondulaciones de rieles y la suspensión de las operaciones de la ruta, para resguardar la seguridad de los más de 400 mil usuarios diarios de esa línea.

jarizmx@yahoo.com.mx y argonpolitico@gmail.com

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