Por Jaime Arizmendi
*¿Qué Prefiere: Azúcar Mexicana, o Fructosa Extranjera?
*Sagarpa y Economía, Obligadas a Evitar Crisis Cañera
Argonmexico / Al César lo que es del César, y adiós… que te vaya bien. El martes pasado difundimos en este espacio la voz de alerta, cuando un centenar de cañeros cenecistas tomaron el ingenio Emiliano Zapata, en el estado de Morelos, en protesta por los excesos en la importación de dulce. Cuatro días después, el asunto toma un cariz de mayor riesgo porque en casi todos los rincones del país donde se produce caña de azúcar, hay movilizaciones. El motivo: la caída del precio del endulzante mexicano.
Vale anotar que de la producción de caña de azúcar dependen, de manera directa, 450 mil empleos y dos millones 500 mil fuentes laborales indirectas en 15 entidades del país; lo cual implica una dinámica difícil de enfrentar.
En estas condiciones, en los campos donde se produce esa materia prima, de vital importancia para la economía del país, es notable un panorama sombrío, de desempleo e inestabilidad social, que puede desembocar en el clima de violencia que priva en todas las regiones cañeras de la República Mexicana.
Y es que, a pesar de que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión se pronunció en su sesión del miércoles pasado porque la Sagarpa y la Secretaría de Economía atiendan el asunto y controlen las importaciones de endulzantes, la producción de caña en nuestro país languidece, subyugada por lo que se trae del exterior.
Según reportes publicados, durante el ciclo de 2012/2013, el desplome del precio del azúcar obligó a los abastecedores afiliados a la Unión Nacional de Productores de Caña (UNPC) de la CNC, a supervisar el proceso de comercialización del dulce que sale de las bodegas de 54 ingenios del país.
El presidente de esa organización cenecista, Daniel Pérez Valdés, expuso que dicha decisión se tomó ante reportes del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados, emitidos por la Secretaría de Economía, en torno al ciclo señalado y comparado con el de 2011/2012, que reflejan una caída de casi el 40 por ciento en el precio del producto.
Previno que con esa baja, es imposible que los abastecedores de caña de azúcar puedan cubrir sus costos de producción y, mucho menos, obtengan utilidades que le den la rentabilidad requerida a la actividad productiva agrícola de esta industria, la más antigua e importante del agro mexicano.
En virtud de que en la venta de azúcar no participan los cañeros, porque la realizan solamente los ingenios, se comercializa a precios por debajo del margen necesario para que los productores obtengan los ingresos suficientes para cubrir sus costos, y puedan cubrir las necesidades más ingentes de las familias cañeras.
Bajo esa perspectiva, la agroindustria de la caña caería en el grave riesgo de cerrar sus fuentes de trabajo. Por ello, los abastecedores decidieron supervisar la venta, hasta que los precios en el mercado se ordenen, para no afectar la de por sí precaria economía de las familias de los productores cenecistas, como de los cañeros aglutinados en la Confederación Nacional de Propietarios Rurales.
Pérez Valdés sostuvo que los productores de caña de la CNC, han manifestado en múltiples ocasiones ante el gobierno federal su inconformidad por la excesiva importación de fructosa (edulcorante a partir del maíz) y los adeudos de los ingenios con los cañeros, sin haber obtenido respuesta.
Esa es la razón de que existan inventarios sin posibilidad de comercialización nacional o internacional y, por otro lado, las industrias nacionales, con la autorización de instancias gubernamentales, importan hasta dos millones de toneladas de fructosa.
Hace meses, las organizaciones de productores de ambas centrales y la industria azucarera iniciaron negociaciones, sin haber logrado los acuerdos satisfactorios para cubrir el ajuste del precio de la caña del 6 por ciento de la zafra de 2006–2007, y las preliquidaciones y liquidaciones respecto de la zafra de 2007–2008.
En el marco general de esas negociaciones, se planteó la posibilidad de garantizar el pago de adeudos mediante la intervención de inventarios en bodegas de los propios ingenios deudores; en tanto se gestionaba la comercialización del producto.
Los industriales de la caña de azúcar se han mostrado incapaces para administrar en forma adecuada los ingenios, y menos en pagar a tiempo la entrega de caña. Regularmente reciben la caña, la procesan hasta llegar a azúcar refinada; la comercializan, y “olvidan” que deben pagar a los cañeros.
Ahora se informa que tras cuatro días de mantener bloqueos en los accesos a las bodegas de azúcar de 20 ingenios de Veracruz, productores de CNPR y CNC lograron que el precio del dulce aumentara ligeramente.
Aunque el Fondo de Empresas Expropiadas del Sector Azucarero (FEESA), a cargo de varios ingenios veracruzanos, advierte a los cañeros que no les pagará la preliquidación si continúan con el movimiento; los productores aseguran que no cesarán.
La realidad es que luego de los primeros cuatro días de bloqueo, el precio del azúcar subió casi 30 pesos por bulto en promedio. Por lo que el presidente de la Asociación Estatal de Cañeros de la CNPR en Veracruz, Ángel Gómez Tapia, alerta tajante: “no nos detenemos, al contrario, estamos fortalecidos y la lucha continuará porque hemos visto que el síntoma del bloqueo es el camino correcto para mejorar el precio del azúcar”.
Asume que el FEESA no puede suspender el pago de las preliquidaciones, porque existe un contrato firmado que les garantiza el pago del producto entregado a la fábrica. Incluso confían que el próximo fin de semana habrá un acuerdo con las autoridades federales para frenar la entrada de alta fructuosa, y que se permita exportar el excedente de producción que se tiene en el país.
En regiones veracruzanas como La Antigua y Úrsulo Galván, donde se ubican los ingenios “El Modelo” y “La Gloria”, este jueves se vendía el azúcar entre 400 y 470 pesos el bulto; cuando hasta la semana pasada su costo no rebasaba los 370 pesos.
Jesús Valdez, dirigente cañero del ingenio “La Gloria”, dijo haber permitido la entrada de camiones de carga para llevarse azúcar, supuestamente para exportarla; sin embargo, al no mostrar el trámite de autorización de exportación determinaron cerrarles el paso de nueva cuenta. Pero, si el azúcar es dulce, ¿Por qué amargarles la vida a tantos miles de familias campesinas?…
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