Palestra

Rodrigo Ramón Aquino

De verdes a maduros

Para todos puede resultar más que obvio apuntar que los tres principales cuadros políticos con los que cuenta el Partido Verde Ecologista de México en Chiapas son Eduardo Ramírez Aguilar, Emilio Salazar Farías y Fernando Castellanos Cal y Mayor. Al primero lo distingue la cultura del esfuerzo y su carácter. Al segundo la preparación académica en materia hacendaria. Al tercero la juventud y el arrojo.
Como buenos políticos, los tres tienen aspiraciones mayores. El primero no puede aspirar a otra cosa que no sea una senaduría y en una de esas hasta la gubernatura. Para ello tiene que combinar la enorme responsabilidad de velar por la política interna del estado y abonar a su carrera personal. Su posición no es nada sencilla, dado que el sólo hecho de ser el segundo hombre al mando es desgastante y lo será aún más con el paso de los años. El gran reto es permanecer en el cargo sin cometer errores, llegar al final del sexenio y si aún le quedan fuerzas y permanece en el ánimo del gobernador buscar colarse a la grande. La elección intermedia no debe ser de su interés, salvo en términos de estructura de partido y posiciones afines.
Para Emilio Salazar el proyecto Tuxtla Tuxtla Tuxtla es su prioridad. Combinando la actividad parlamentaria —que no es cosa menor cuando se está al frente de una de las comisiones más importantes como lo es hacienda— con el trabajo de campo, de sudar la gota gorda, de darse baños de pueblo. Su apuesta es al reconocimiento social de su arraigo, para que llegado el momento las encuestas lo sitúen en el ánimo popular y pueda hacerse de la candidatura verde el próximo año. De no alcanzarle y no lograr su propósito, aún tendrá la posibilidad de ser diputado federal, con opción a la reelección en 2018, dados los cambios constitucionales en materia político electoral.
En el caso de Fernando Castellanos, más relajado en su actividad parlamentaria que Emilio Salazar, combina las jornadas de a pie en las colonias populares de Tuxtla, haciendo changuitos para que le sea suficiente y se sitúe en mejor posición para hacerse de la candidatura verde a la alcaldía capitalina. Pero no pone todos los huevos en una sola canasta, recientemente se le ha visto muy activo en el trabajo partidista en su calidad de secretario técnico del Consejo Político Estatal del PVEM y en esto sí tiene experiencia (los acuerdos y negociaciones al interior). No obstante debe tener en claro que ser candidato por el verde no garantiza el triunfo. Es muy probable que el PRI quiera ir solo, por los muchos descontentos que quedaron por la repartición de espacios públicos y no cedan ni a la voluntad del gobernador. De llegar a ser presidente, Fernando tendrá dos opciones, buscar la senaduría en 2018 con el apoyo que aún le podrá dar el Ejecutivo del estado (si la sabe hacer podría tener 12 años de una jugosa dieta) o si su carrera política crece y obtiene el tan anhelado reconocimiento social, podría disputarle la candidatura a Eduardo Ramírez Aguilar (claro, posibilidad muy remota) o la reelección municipal también.

Ágora
Sabía usted que en sus 97 años de existencia, la Constitución Política de México ha sido reformada 573 veces. Con todas las modificaciones se ha cambiado el 80 por ciento de los artículos que el Constituyente aprobó en 1917. De 136 artículos en total, sólo 27 han permanecido intactos. Los restantes han sido reformados, algunos en varias ocasiones, como el artículo 73 que ha sufrido 69 cambios.
De ahí que diversos constitucionalistas, como Miguel Carbonell, Francisco Burgoa y Ricardo Sepúlveda, consideren que es urgente reordenar la Constitución Política para que deje de ser un texto construido “a pedazos”. La versión depurada tendría que ser aprobada por el Congreso de la Unión y, más tarde, ser sometida a referéndum para obtener el respaldo de la población. Incluso hay quienes proponen redactar una nueva Carta Magna acorde con la realidad del país, lo que resulta poco probable porque se tendría que convocar a elecciones para votar por quienes formarían parte de un Congreso Constituyente, que se reuniría exclusivamente para la redacción.
¿Cuál es el problema de la versión actual? Los expertos coinciden en que está sobrerreglamentada. Toda la regulación debe ir a parte y dejar el texto constitucional como un eje, como un documento de principios, lo que además abonaría a que más mexicanos conocieran el texto sin las complicaciones jurídicas y reglamentarias. Buena propuesta.

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