Teorías del Oportunismo Político
Por Alejandro Pastrana Valls
La política, la economía y la sociedad son los tres factores más importantes en el desarrollo de cualquier nación. La política y la economía están estrechamente relacionadas; por lo tanto, una afecta a la otra y viceversa. Las decisiones políticas buscan alcanzar el desarrollo económico y social del país. Sin embargo, cuando éstas tienden a cumplir propósitos meramente electorales, son vistas como parte de la demagogia de los actores políticos.
Uno de los indicadores más útiles e importantes para medir el fenómeno del crecimiento económico es el empleo. Esta es una variable que permite conocer cuál ha sido la recuperación económica del país y además facilita la medición del impacto que tiene sobre los bolsillos de la población beneficiada. Sin embargo, cuando los actores políticos utilizan esta variable para obtener rentas políticas o electorales, la distorsión genera falsas realidades, generando datos estadísticamente adecuados, oportunos y correctos para el contexto político prevaleciente.
El electorado puede evaluar el desempeño de la administración a partir del análisis de las variables económicas. Sin embargo, el gobernante (funcionario público) podrá manipular a su conveniencia dichas variables con la única finalidad de crear una ilusión de bienestar económico, buscando así el apoyo en las urnas. Nordhaus concluye que los políticos tienen mayor interés en los ciclos “oportunistas” en tiempos electorales ya que estos sólo buscan la reelección.
El manejo oportunista de los instrumentos económicos puede originar ciclos en la economía, ya que durante periodos previos a las elecciones los indicadores económicos tendrán como objetivo, alcanzar mejores niveles, de este modo los políticos podrán contar con el apoyo de los ciudadanos. Evidencias presentadas para países desarrollados muestran, según Tufte (1978) y Schneider y Frey (1988), que el padrón electoral responde a la situación que tiene la economía.
En este sentido, Fioriona (1991) describe el comportamiento electoral a partir de evaluaciones de la situación económica del país (ya sea un análisis retrospectivo o prospectivo de la situación del individuo o de la nación en su conjunto). El autor concluye que el crecimiento económico es conveniente para aumentar la probabilidad de que el partido en el gobierno permanezca en el poder; en cambio, el estancamiento económico es un factor que influirá de manera negativa en los resultados electorales para el partido en el gobierno.
Hibbs localiza ciclos “oportunistas” en los partidos políticos. Estos siguen diferentes estrategias políticas (políticas públicas) a lo largo de su administración. Por ejemplo, los partidos de derecha se fijan como objetivo principal el combate de la inflación, haciendo frente a niveles considerados como no deseados de empleo. Por su parte los partidos de izquierda combaten el desempleo a partir de un incremento en los niveles de inflación.
En esta lógica, el Presidente Calderón, “el Presidente del Empleo”, ha generado mecanismo para crear una falsa realidad que poco a poco se va perdiendo entre las dudas y cuestionamientos de la ciudadanía. El oportunismo político a partir del uso de indicadores es un vestigio más de la debilidad del gobierno. En palabras de Mark Twain: “hay tres clases de mentiras: la mentira, la mentira y las estadísticas”.
La rigidez laboral y la poca competencia son elementos característicos de la economía mexicana. Los intereses clientelares de la “cúpula” han creado muchas ineficiencias, las cuales se ven reflejadas en las incapacidad gubernamental para generar los empleos necesarios o, al menos, los 800 mil empleos prometidos a lo largo de la campaña presidencial del Partido Acción Nacional.
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