Mexicana no más capital de socios, esfuerzo interno, lista garantía con Bancomext y ajusta sobrecargos y quizá pilotos
Alberto Aguilar
Firman ayer industriales y comercio convenio de prácticas comerciales en seno del CCE; sin fecha “deschatarrización”, 500 mdp y 25 mil unidades este año; FCH el peor escenario y SHCP primer desafío con PRI mayoritario
La eventual fusión entre Aeroméxico de José Luis Barraza y Mexicana que preside Gastón Azcárraga es una opción que si bien no está cancelada, se encuentra en un paréntesis por un tema de percepción de valor entre los accionistas.
El ejercicio de Goldman Sachs que primero presentó Mexicana y luego los realizados por los asesores de las aerolíneas, no satisfizo las expectativas de nadie.
También se ponderaron las dificultades de los sindicatos, los ajustes a hacer para lograr un aval de la CFC de Eduardo Pérez Motta y la visión de las autoridades acerca del mercado con actores como Interjet de Miguel Alemán o Volaris de Pedro Aspe, que podrían ser los beneficiarios. De ahí que optaran por continuar separadas.
Por lo que hace a Mexicana que dirige Manuel Borja Chico, tras una inyección de 50 millones de dólares de finales del año pasado, no se visualizan más aportaciones.
El enfoque es interno y orientado a estabilizar el fuerte golpe, que como el resto de esa industria se recibió con la influenza.
La aviación ha mejorado en las últimas semanas. En el caso de Mexicana se proyecta una ocupación promedio en el verano del 70 por ciento.
Las rutas internas han recobrado cierto ritmo y las de EU muestran una recuperación en el segmento étnico y el turístico. La parte floja son los vuelos a Centro y Sudamérica, en especial Brasil, vinculado a negocios.
Mexicana está consiente de que la recuperación del país y la aviación será lenta el resto del año, con la ventaja de que EU mostrará signos alentadores, que en su caso le beneficiarán.
Esta es la aerolínea nacional con más presencia en el mercado de EU y justo por la recesión ahí, su mezcla de 60 por ciento en pasajeros externos y 40 por ciento nacionales ahora está a la par.
En los próximos meses hay el compromiso con los socios de continuar mejorando la situación financiera.
Como le adelantaba, sus inversionistas han cerrado filas frente a la problemática que ha significado el entorno para esa compañía.
Entre sus socios, además de Azcárraga y Ángel Losada, están Juan Gallardo Thurlow, Laura Díez Barroso, Carlos Laviada, Ricardo Atman, Eduardo Sánchez Navarro y un grupo de socios de IXE de Enrique Castillo.
Tras echar a andar un nuevo sistema de reservaciones, no exento de dificultades, Mexicana está próxima también a apuntalar lo ligado a sus sistemas aeroportuarios.
No se descarta reducir vuelos para después del verano y retirar algunos aviones, aunque nada que se aparte de lo convencional.
Mexicana opera 64 aviones, más 25 de Click y 7 de Link.
Tiene contratos con 17 arrendadoras y las más importantes son GE Commercial Aviation (GECAS) y CIT Aerospace.
Por lo que hace a las ayudas gubernamentales, está lista a aplicar al financiamiento que aportará ASA de Gilberto López Meyer para combustible e incluso a los créditos directos de Bancomext de Héctor Rangel.
En este caso ya cuenta con las garantías y serán unas unidades A-320 de la aerolínea para ir por mil 300 millones de pesos.
Por lo que hace a su estructura recién se despidieron 20 sobrecargos, dada la imposibilidad de un acuerdo con ASSA de Lizette Clavel, y con ASPA será a finales de agosto cuando se defina la baja de 83 pilotos.
Para trabajadores de tierra, con el SNTAS de Miguel Ángel Yudico, se ha aplicado una reducción de jornadas sin goce de sueldo, se cancelaron eventuales y se han realizado ajustes en las estaciones.
Los de confianza aceptaron un descuento del 15 por ciento en sus percepciones por 3 meses, aunque se cree que la medida tendrá una aplicación todo el año.
Así que Mexicana está más que dispuesta a enfrentar el actual entorno por sus propios medios, más allá de una fusión que se cree no necesariamente traería a una compañía plenamente fortalecida.
Ayer por la tarde finalmente y después de tanto tiempo de negociar, se firmó el convenio de prácticas comerciales al que se sujetarán industriales y comerciantes para mejorar su relación. El esquema incluso contempla arbitrajes para en caso de controversias y reglas muy específicas en lo que son los términos para todos los temas como por ejemplo pagos, descuentos, devoluciones, promociones, etc. El asunto incluso se intentó llevar a nivel de ley en el Congreso durante el sexenio pasado, sin que al final prosperara. Fue suscrito por el CCE de Armando Paredes, Concamín que lleva Salomón Presburger, CNA a cargo de Juan Carlos Cortés, por supuesto ANTAD de Vicente Yáñez y firmas en lo individual como Wal-Mart de Eduardo Solórzano, Liverpool de Max Michel, sólo por citar algunas.
A pesar de la buena voluntad mostrada por la SHCP vía Alejandro Werner y Economía a través de la subsecretaria Lorenza Martínez para empujar un programa de ayuda a la industria, fíjese que aún no hay fecha tentativa para poder implementar lo que en esencia será un esfuerzo para sustituir autos viejos por nuevos, lo que se conoce como “deschatarrización”. Este tipo de soportes ya se han implementado en Europa, para ayudar a ese rubro máxime la coyuntura tan desfavorable que atraviesa. El problema es que no se han terminado de definir los porcentajes de participación entre gobierno e IP. De entrada se quería un esfuerzo a la par, pero la industria no estuvo conforme, dado que en lo que va del año han tenido que dar descuentos o simplemente no han repercutido ninguna alza para poder vender. La SHCP comprometió una bolsa por 500 millones de pesos, con lo que en el mejor de los casos se podrán sustituir 25 mil autos viejos. No es una cifra que modificará mucho la tendencia de ese negocio, y máxime la caída del mercado del 30 por ciento. Lo importante sería quizá la posibilidad de convertir el arreglo en una base para preservar el esfuerzo a futuro, aunque por lo pronto habrá que esperar.
Tras el golpe seco que el PAN recibió este domingo, con el que perdió la mayoría relativa en el Congreso, y la supremacía absoluta que tendrá el PRI que lleva Beatriz Paredes, el panorama en lo económico parece aún complicarse más, ya que el gobierno de Felipe Calderón, que con una correlación de fuerzas favorable no pudo empujar reformas estructurales profundas, ahora enfrentará un entorno todavía más adverso. La primera prueba de fuego será el presupuesto que la SHCP de Agustín Carstens deberá entregar a la nueva legislatura y que será básico para sortear el panorama adverso que presentan las finanzas públicas por la recesión.
