Nombres, nombres y… nombres

Esta semana o la que sigue decidirá gobierno lo de Banamex, Citi entorno incierto y latente compra por mexicanos

Alberto Aguilar

En industria, turismo y centros comerciales mayoría de proyectos parados: encuesta de ADI; Comerci en 3 semanas borrador de reestructura; Stanford 2 mil aquí y algunos nombres; asumen McCarthy y Vázquez en Bancomext

No descarte que sea esta semana o a más tardar la próxima cuando las autoridades financieras decidan el estatus de Banamex, tras la compra del 36 por ciento de Citigroup por el gobierno de EU.

En la decisión participarán SHCP de Agustín Carstens, Banxico de Guillermo Ortiz, CNBV de Guillermo Babatz y el área jurídica de Presidencia.
No va a ser fácil y lo legal se deberá cuidar con excesivo esmero, máxime la polémica que ya inició entre las fuerzas políticas en año electoral. Una bomba de tiempo.

Por un lado está el artículo 13 de la Ley de Instituciones de Crédito que no deja duda: “no podrá participar de forma alguna en el capital de las instituciones de banca múltiple personas morales extranjeras que ejerzan funciones de autoridad”.

Del otro o relativo a algunas salvaguardas que se abren en el TLCAN para que un país pueda intervenir temporalmente en su sistema financiero, asunto de interpretación.

Hay quien considera que la decisión del gobierno de Felipe Calderón incluso podría afectar más adelante la reputación del país y el flujo de la IED.

No hay que perder de vista tampoco que el tema Citi aún es resbaladizo. Con voto, el gobierno tendrá mayor incidencia en la toma de decisiones. El mismo Vikram Pandit, que recién vino, no tiene su puesto asegurado.

Hace unas semanas, luego de que Citi reiteró que no se desprendería de Salomón Smith Barney al final tuvo que ceder su control.

En EU hay la consigna en el sector financiero de concentrarse en lo interno. Firmas como Bank of America han comenzado a privilegiar la contratación de estadounidenses, antes de gestionar el aval de visas de extranjeros.

No está descartado que el gobierno de Obama decida vender Banamex, entre otros activos, para capitalizar al otrora banco más influyente de EU.

Aquí voceros de Banamex que dirige Enrique Zorrilla han mencionado la posibilidad de crear un fideicomiso con el 36 por ciento del gobierno de EU.

El tema más allá de aparecer como un ardid para darle la vuelta a la ley, impediría a Citi consolidar los resultados de Banamex en su balance.

Tampoco eliminaría el hecho de que el gobierno estadounidense pueda determinar políticas en una institución que es una cuarta parte del sistema bancario mexicano.

Hay que recordar que la llegada de Citi a Banamex se dio en el contexto de la problemática que vivía la banca después de la crisis de 1995.

Ahora se pueden ponderar ventajas y desventajas de atraer capital a los bancos más grandes. Por ejemplo las instituciones presentan un rostro financiero mejor al de otros países, pero la toma de decisiones en costos y crédito no se establece aquí.

Para los mismos bancos extranjeros con una alta concentración del sistema en el país, el que Citi vendiera a mexicanos, resultaría un alivio al despresurizar un asunto polémico.

Las autoridades, como le adelanté, llevan semanas empujando la formación de algún grupo dispuesto a recuperar Banamex.

Por supuesto Citi vendería al mejor postor y habrá que superar a otros como Itaú, el brasileño que encabeza Pedro Moreira y que a estas alturas oficializó su interés.

Roberto Hernández, se sabe, ha hecho gestiones para conformar un grupo, incluso aliado a Itaú con quien lleva excelente relación. Ahí se han mencionado a Alfredo Harp, María Asunción Aramburuzabala, Valentín Diez Morodo, Agustín Franco, Antonio Cosío, Eduardo Tricio, Juan Beckman, Marcelo Canales Clariond, etc.

No es una apuesta fácil puesto que sería una transacción por 9 mil millones de dólares en el contexto de las limitaciones crediticias que vive el planeta.

El peor escenario es que el gobierno de Obama obligue a Citi a vender Banamex y que los mexicanos decidan no participar.

Como quiera la historia está por verse.

Le platicaba la semana pasada de la mini encuesta que realizó la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) que preside Abraham Metta Cohen entre sus 50 miembros. Es interesante porque 47 por ciento en promedio de las obras que estaban en camino en distintos rubros se han detenido, lo que revela la situación que se vive en la construcción con la crisis. La encuesta fue contestada por 60 por ciento de los miembros. Cada miembro de ADI está en 11.5 proyectos, lo que implicaría unos 500. El cien por ciento de los proyectos en parques industriales se han detenido, 85 por ciento en desarrollos turísticos hoteleros, 53 por ciento en centros comerciales, 38.7 vivienda media y residencial, 28 por ciento usos múltiples, 22 por ciento corporativos y 10 por ciento en interés social. Las razones primordiales que se mencionan son 66 por ciento cautela, 44.5 por ciento falta de crédito, 38 por ciento baja de mercado y 5.5 por ciento falta de capital. La mitad ha tenido que despedir personal y 15 por ciento piensa aún en mayores recortes.

Como era de esperarse ayer los acreedores de Comercial Mexicana que lleva Carlos González Zabalegui ampliaron el plazo para su stand still. Sorprende que sólo fue hasta el 23 de marzo, aunque se entiende pues la intención es tener para entonces un primer borrador para una reestructura de los pasivos. Hay avances consistentes, aunque en el ínter, como le platiqué, no se descartan acciones legales de los tenedores de bonos que se colocaron en el país. Está al frente el litigante Carlos Dávalos.

Y en lo que hace al escándalo de Stanford que encabezaba aquí David Nanes, ayer el síndico Janvey Ralph declaró que sólo se van a poder recuperar cientos de millones de dólares y no miles de millones implicados en el fraude de Allen Stanford. Aquí este asunto pegó fuerte, especialmente en la comunidad judía. Se habla de unos 2 mil millones de dólares y unos 2 mil afectados de todos los tamaños. Desde 100 mil hasta 10 millones de dólares. Ya muchos iniciaron acciones legales. Algunos de los golpeados son Abudie Attie, Moisés Elman y Salvador Cassab del negocio de bienes raíces, así como Sion Neiman ligado al ámbito de vinos y licores.

El que tomó ayer posesión como nuevo director general adjunto de banca de empresas de Bancomext fue el ex del HSBC, Anthony McCarthy. La ceremonia la encabezó Héctor Rangel Domene. También asumió como director general adjunto de fomento Rolando Vázquez en relevo de Luz Estela Lozano, que regresó a Nafin. Queda claro que Bancomext va por sus fueros como entidad independiente de Nafin y en el contexto de esta recesión que revalora el papel de la banca de fomento.

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