Carlos Bazdresch P.
Es muy probable que en los próximos años las votaciones federales para elegir al Presidente de la República favorezcan, al menos por un tiempo, en forma creciente a la izquierda. Las razones son varias: las simpatías por una izquierda mejor organizada y más unida pueden crecer. Sobre todo si tienen un candidato popular. Además, la evolución demográfica está a su favor, pues los estratos de ingresos medios bajos y pobres son los que más van a crecer en las dos próximas décadas. Estos grupos constituyen el electorado natural del PRD.
Se plantea así una situación nueva. Hasta el presente —con la excepción de López Obrador— la izquierda nunca había tenido la oportunidad de ganar una elección presidencial, aunque fuera por mayoría relativa. En 2006 la izquierda sí tuvo esa oportunidad y la perdió por muy poco. No es improbable que en 2010 se plantee un panorama similar.
La razón de que el PRD no tuviera, antes de ahora, una oportunidad real de ganar las elecciones, además de las demográficas y sociales —o sea, que las familias de pocos recursos tenían menos hijos porque tenían un grado de mortalidad más alto, y además tenían una educación muy baja— fue que el PRI podía obtener, sin demasiados problemas, al menos una parte sustancial del voto proletario. Es decir, el aparato corporativo se apropiaba de una parte importante del espacio electoral que correspondía a la izquierda.
Ahora, con el PRI como un partido más, y con toda la carga que implica su historia, es poco probable que este partido —fuera de los escenarios locales— recupere su capacidad para atraer el voto de las clases medias bajas, y menos aún de los pobres. Es cierto que todo dependerá de lo que hagan ambos partidos, pero, en principio, la ventaja para representar a este electorado la tendrá el PRD.
Así, suponiendo que si ocurre the rise of the left y que la izquierda sí pueda ganar las elecciones, ¿qué alternativas de acción tiene la derecha? ¿Irse a otra parte? No lo creo, aquí es su patria y aquí es donde ganan dinero. Por lo demás, parte de ese dinero ya está fuera del país. Por el contrario, creo que pelearán hasta con las uñas por el lugar que ya tienen en México. ¿Reiniciar el militarismo? No parece posible, el reloj de la historia no da marcha atrás. Seguramente, tratarán de fortalecer a los partidos de derecha y probablemente se concentrarán en apoyar al PAN.
Esto fue lo que hicieron en las elecciones pasadas. Aun si les salió caro, seguramente estarán satisfechos de su acción. Es el partido más importante en la derecha, y además, sin duda es el más serio.
Lo anterior implica que las acciones negativas y beligerantes prometen poco. A los hombres del dinero les convendrá más actuar, desde ahora, generando intereses pacíficos en las clases de abajo. Evitando la creación de conflictos irracionales.
El punto estaría en establecer una negociación adecuada con la izquierda y su posible electorado —y quizá también con la derecha política— para generar una visión de progreso sistemático y factible; aquí también se incluiría la idea de buscar un mejoramiento continuo de la forma de vida de los estratos bajos de la población.
Lo anterior, obviamente, requiere de financiamiento público, lo que significa un mayor pago de impuestos para la clase media y alta. En Europa, el Estado, de izquierda o derecha, realiza una importante labor redistributiva. ¿Cómo se logró en España la cooperación entre las clases sociales al acordarse los pactos de la Moncloa? Convendría estudiarlo.
Profesor e investigador del CIDE
