Gabriel Székely
Basta que se discuta el tema de la inmigración para poder dibujar con gran precisión el mapa que nos permite ubicar a la derecha y al centro en el complejo espectro político de Estados Unidos. La alineación de fuerzas políticas es generalmente predecible, aunque hay sorpresas. Una de ellas ha sido encontrar a un diario tan conservador por ser la voz de las grandes empresas como es The Wall Street Journal , y a otros en el ámbito liberal como son The New York Times y The Christian Science Monitor , proclives a preocuparse por los derechos humanos, en el mismo lado del debate.
Este fenómeno es reflejo del compromiso político que ha unido también a la oficina del presidente de Estados Unidos con los líderes de los dos grandes partidos en el Senado en Washington, para producir una propuesta que bien podría convertirse en la nueva ley que regirá la inmigración. No es la mejor alternativa, pero ciertamente es la que es posible en el contexto actual y luego de muchos años de gran tensión y debate.
Ya en abril la Casa Blanca anunciaba las pinceladas principales del acuerdo por venir, y que incluiría cinco elementos centrales. Uno que destaca es el control de la frontera con México, donde el presupuesto y los agentes para intentarlo se han duplicado en la era de Bush, alcanzando 10 mil 700 millones de dólares en 2007, y 18 mil agentes el año que viene. Se propone completar con el muro de casi 600 kilómetros de largo, cámaras y radares de vigilancia, y otros elementos que en este lado de la frontera resultan ofensivos.
Una crítica que se ha escuchado mucho es que la reforma propuesta pone en el lado mexicano un peso significativo para la solución del origen del problema, lo que es comprensible desde la óptica de Washington pero preocupante desde la de México. En especial, porque no hay compromisos que coadyuven a la tarea de crear empleos para reducir drásticamente el flujo migratorio. Más bien, hay paliativos como son un programa temporal para trabajadores y, a la vez, hay fuertes controles y sanciones sobre los empleadores. Con un enfoque que enfatiza la necesidad de una estrategia integral, la reforma incluye también elementos para una salida legal a los 12 millones de personas que trabajan sin permiso en Estados Unidos, y medidas para su mayor asimilación a la sociedad.
Los críticos han dibujado un símil entre migración y la guerra frontal declarada por el gobierno federal al narcotráfico, en la que el presidente Calderón ha comprometido al conjunto de las fuerzas de seguridad, a la vez que sufrimos un escaso control sobre el flujo de armamentos que cruzan la frontera y que son usados contra las fuerzas mexicanas.
En este caso, sin embargo, el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, ha dicho, según Reuters, que se negocia ya para la plena colaboración de las agencias de seguridad de Estados Unidos que permitan poner un alto al flujo ilegal de armas, obtenidas con facilidad en 6 mil tiendas en la frontera y que ponen en peligro a comunidades y a fuerzas del orden mexicanas.
Es frustrante que haya poco por exigir en el caso de los inmigrantes, por ser un tema que levanta pasiones entre el electorado de Estados Unidos y por lo imposible de ir más allá de lo que la propuesta migratoria actual ha esbozado. Esto hace aún más importante el reto planteado por el nuevo gobierno de encontrar por nuestros propios medios la manera de fomentar el empleo y las oportunidades económicas. El énfasis en incrementar la competitividad de la economía, en facilitar las inversiones, en identificar nuevo sectores que puedan aportar nuevas plazas de trabajo, y en construir infraestructura y mejores servicios públicos aparece como la mejor opción disponible.
En esto nos debemos concentrar, con toda la creatividad y energía de que somos capaces. Los datos más recientes son alentadores, al prever un mayor crecimiento en los meses por venir, pero para que su impacto sea duradero tenemos que lograr un aumento significativo de la productividad e impulsar sólo proyectos de obra pública bien pensados. Nadie nos puede sustituir en este reto de hacer bien las cosas.
Coordinador de asesores del secretario de Turismo
