Augusto Solórzano López /ASICh
Las bandas de robo de vehículos y los grupos conocidos como “cristaleros”, es decir, los roba estéreos y otros componentes de autos en vía pública de Tuxtla Gutiérrez, no descansan y a escasos 34 días de iniciado el año, continúan siendo un reto para los cuerpos de seguridad.
El combate frontal contra la delincuencia común y organizada tendrá que redefinir sus estrategias, toda vez que siguen operando en céntricas plazas y del área conurbana ya no se diga. La preocupación debe ser mayor.
Recientemente el gobierno del estado ha entregado decenas de patrullas e insumos para los cuerpos de seguridad; ahora se necesite de una estrategia inteligente, como ha dicho el gobernador Velasco Coello.
En las plazas comerciales del día primero de enero a la fecha se han llevado no menos de 5 carros entre automóviles Tsuru y Camioneta Nissan y otro tanto o más de las colonias que se ubican en la periferia de la metrópoli.
En el fenómeno hay sospechas, debilidades y desventajas, comentan colonos y los propios policías quienes pidieron el anonimato para confiar algunas apreciaciones sobre estos casos que generan impotencia.
Por ejemplo se han dado casos que de la noche anterior se robaron un automóvil de X Colonia; el agraviado no dice nada, calla, no comenta con nadie, porque tiene la esperanza de recuperar su auto y que nadie sepa.
Sin embargo, revela un afectado; “el vigilante del lugar sin aparentemente saber nada, exclama ¡anoche se robaron un carro en tal lugar esta madrugada! Cómo sabía…si yo, dice, no había dicho nada con nadie”.
Por allí hay marcada sospecha, además qué puede hacer un “vigilante” sin nada en las manos. Lo más sencillo es que sea “convencido” para dejarlos actuar y hasta llevarse una “mochada” que no se cree que sea mucho en dinero.
Los policías obedecen su actuar con base a un reglamento que indica que, después de la detención de un “malandro”, debe turnarlo al MP en un término máximo de 2 horas. Si no lo hace, el presunto, puede acusar al “poli” de privación ilegal de la libertad.
Estos ocurre, dicen los uniformados porque la mayoría de Ministerios Públicos, son muy flojos y no dan pronto trámite y así el supuesto delincuente queda en libertad y hasta se burla de nosotros.
En los casos de robo de bolsos o celulares, el policía persigue y detiene, el o la agraviada, dice “sí, este es mi bolso o éste, es mi celular, recupera sus pertenencias, pero se rehúsa a denunciar y así el delincuente se libera y al rato vuelve a lo mismo.
La misma policía en sus instancias de estatal y municipal, sostienen; “sí están operando banda de ladrones de carros en Tuxtla, se han llevado como 5 de las plazas comerciales y póngale otro número igual en colonias o más”.
De los vándalos, igual, pero como son objetos menores como plafones de llantas, tapones de gasolina, cristales o estéreos o varias cosas al mismo tiempo. El o las agraviadas, prefieren perder, pero, no denunciar. ASICh
