Mentadas jaliscienses

Esteban Moctezuma Barragán

“Digan lo que quieran… chin-guen a su madre”. “A la mejor ya se dieron cuenta de que a mí lo que algunos poquitos dicen me vale madre”.
No, respetado lector, no me volví loco al escribir esas líneas, reproduzco algo que nunca en la historia moderna de nuestro país se había visto: un gobernador que, en un acto público, afirmara lo anterior frente al micrófono, con todas sus letras.

La gravedad de las expresiones del gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, no se limita al uso de un lenguaje fuerte, sino que pueden ser una exhibición de una forma de ser y de pensar. Malo de forma y peor de fondo.

Hablar así en público manifiesta que el gobernador González no tiene idea de qué responsabilidades conlleva su cargo. Un gobernante debe ser ejemplo para la sociedad.

González Márquez acaba de colocarse a la cabeza de expresiones desafortunadas de políticos. El famoso “cállate, chachalaca” palidece ante el “chinguen a su madre” del gobernador de Jalisco.

Vicente Fox nunca pudo borrar de la memoria colectiva su famosa expresión “¿Y yo por qué?”. Ni Carlos Salinas el renombrado “ni los veo, ni los oigo”, sin olvidar lo que se interpretó en su momento como la “Roque-señal”.

Pero mientras esas frases o gestos fueron desafortunados y a veces sacados de contexto para magnificarlas, las expresadas por el gobernador de la tierra del tequila fueron abiertas, directas y en un contexto claro.

¿Qué significa un “digan lo que quieran… chinguen a su madre”? Sin duda una visión autoritaria del poder. “digan lo que quieran” pero yo no los voy a escuchar, ni me interesan sus razones. Y además de que no me interesa, los insulto y los margino.

¿Qué mensaje envía un gobernante cuando afirma “a mí lo que algunos poquitos dicen me vale madre”? Para empezar una actitud excluyente, que se resume en lo siguiente: a mí sólo me importa escuchar a “las mayorías”, pero a minorías que piensan distinto no sólo no las escucho, sino que las ignoro.

Recordemos que en cualquier sociedad los grupos que más transformaciones crean son precisamente “algunos poquitos”. Así se inició la Independencia de México, con “algunos poquitos” que se reunían con Hidalgo para planear su lucha. También “algunos poquitos”, sólo seis, iniciaron con Mao la Revolución China. Otros “poquitos” prendieron las llamas de la Revolución Mexicana, al lado de Madero. Unos poquititos cambiaron el conocimiento de la física, como Einstein, o el mundo de la comunicación, como Bill Gates. Y un hombre, al que el gobernador dice admirar, también con apenas una docena de seguidores, inició una nueva espiritualidad mundial cristiana.

No es un buen negocio ignorar a las minorías. Una sociedad mide su desarrollo, su democracia, su madurez, su viabilidad, precisamente cuando atiende a sus minorías.

Este hecho no puede quedar políticamente impune hoy, o será sancionado el año que entra.

Ahora el problema no es sólo del gobernador de Jalisco, sino del PAN. Si no hay un deslinde claro y contundente de las expresiones de su militante, en las elecciones de 2009 serán, sin duda, una de las armas de los demás partidos para atacar una actitud arbitraria, arrogante, excluyente, provocadora y grosera de uno de sus representantes de la derecha mexicana.

emoctezuma@tvazteca.com.mx

Presidente ejecutivo de Fundación Azteca

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