Maras no problema de seguridad nacional sino de seguridad pública

Cosme Vázquez /ASICh
Manuel Ignacio Balcazar Villarreal presentó a los medios de comunicación su libro La Influencia de Las Maras en México: Un Problema de Inteligencia Gubernamental, obra literaria que presenta el fenómeno de las pandillas, sus efectos en la sociedad y los niños y las posibles estrategias de atención. En conferencia de prensa, dijo que se trata de un trabajo de investigación de campo como de gabinete, realizado tanto en países de Centromérica como en México y Chiapas, particularmente, por ser este estado paso natural de las pandillas.
Para poder escribir el libro sobre el mismo tema que ya han publicado Rafael Ramírez, Jorge Fernández Meléndez y Víctor Ronquillo, el joven especialista en temas de inteligencia y seguridad nacional tuvo que desplazarse a El Salvador, donde tienen su origen los núcleos de los MS- 18, MS-13, derivado de la guerra civil en Centroamérica, además de haber recorrido lugares enclavados en la Selva de Chiapas como San Quintín, donde también se tiene la presencia de pandillas debido a la influencia que han provocado estos grupos de jóvenes que ven un escaparate en la vida loca.
El actual docente del diplomado en Seguridad Nacional de la Universidad Iberoamericana anota que el problema de las Maras no es un problema para México de seguridad nacional, sino un problema de seguridad pública.
No obstante, anotó que en un escenario pesimista podría considerarse la posible alianza coyuntural de las pandillas con el terrorismo y con el crimen organizado, lo cual consideró no se dan las condiciones para que esto suceda gracias al trabajo que ha venido realizando el gobierno a través de operativos y hasta por la intervención de fenómenos naturales como el huracán Stan, por lo cual se ha visto suspendido el medio de transporte que utilizaban las células e imitadores para desplazarse hacia el Este y Oeste de los Estados Unidos.
Inclusive por el combate a las pandillas los jóvenes que siguen esa corriente han optado por tatuarse en partes escondidas de su cuerpo, ya no lo hacen en los brazos, pechos ni espaldas, sino lo traen en la parte interna del labio, bajo los párpados y en los genitales.
Señaló que la atención a este fenómeno de las pandillas debe ser competencia de los gobiernos estatales conjuntamente con los municipios, porque la federación no puede ser el gran tutor para atender esta problemática, pero sí puede ser el que dirija políticas públicas para atender la frontera con Centroamérica.
No hay que esperar que el asunto reviente, porque en Centroamérica siguen activas las células de las Maras, en tanto Chiapas representa ser un paso natural, un punto estratégico hasta para que pandilleros de los Estados Unidos lleguen a la frontera Sur de México, apoyados por ramfleros con que cuentan estos grupos, y los niños están buscando donde incorporarse por falta de información de lo perjudicial que resultaría se conviertan en pandilleros.
Por eso inclusive, indicó que el tema debe ser incluido en la escuela con material didáctico y pláticas, a fin de que los niños adquieran conocimiento de que no es un estilo de vida el ser pandillero ni lleva a nada bueno para los ciudadanos. ASICh

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