Miguel Alemán V.
La evolución de una nación es la historia de sus consensos, los cuales se logran sólo cuando un líder construye las condiciones para alcanzarlos.
Una vez concluida la fase armada de la Revolución Mexicana, correspondió a un grupo de caudillos y dirigentes, formados en las filas de las Fuerzas Armadas, proceder a la consolidación de un sistema político de instituciones y leyes, así como a la búsqueda de un nuevo modelo económico. A mediados del siglo XX la evolución institucional de México dio paso a una transición muy importante, que permitió que Miguel Alemán Valdés, mi padre, fuera el primer presidente civil electo en el México moderno.
Abogado de profesión y político de vocación, el presidente Alemán gobernó a la nación con miras a alcanzar grandes ideales y resultados trascendentes.
El presidente Miguel Alemán Valdés fue hijo del general Miguel Alemán González, y curiosamente esa transición familiar también significó la transición del México de su tiempo. Se dice fácil, pero ello requirió un gran talento político y habilidad en el manejo de la maquinaria del Estado para lograr una sustitución gradual, pacífica, legal y armónica de los grupos de profesionistas civiles en el quehacer público y en los cargos políticos.
Al conmemorarse, el 14 de mayo pasado, 24 años de su fallecimiento, recordamos que desde hace más de medio siglo su gobierno estableció las bases del desarrollo industrial para satisfacer las necesidades nacionales e insertar nuestras exportaciones en los mercados internacionales, resultado de un nuevo modelo económico que dio valiosos frutos durante décadas.
Miguel Alemán Valdés estaba convencido de que el progreso debía beneficiar a toda la población, y de que éste tenía que estar acompañado de nuestros valores y tradiciones. De ahí que haya impulsado la creación del Instituto Nacional Indigenista, legado que se une a otras acciones como la Comisión Nacional de Turismo, la Dirección General de Turismo, la Comisión Nacional de Cinematografía, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana y las secretarías de Recursos Hidráulicos y de Bienes Nacionales e Inspección Administrativa.
Fue por su iniciativa que la mujer tuvo por primera vez derecho al voto en elecciones municipales y se dio seguridad a los pequeños propietarios rurales a través de la incorporación al artículo 27 constitucional del amparo agrario.
En México no hay político exento de crítica; aun con ésta es indiscutible que Miguel Alemán Valdés construyó una nueva etapa de crecimiento económico, estabilidad, industrialización, creación de empleos, prestigio internacional, y transformó el sistema político mexicano abriendo espacios de participación a la mujer y a las nuevas generaciones de profesionistas.
Fue un gobernante que creyó en la educación como vía de evolución y superación del individuo, como lo demuestran obras que hasta ahora son motivo de orgullo nacional como Ciudad Universitaria, el Instituto Politécnico, la Escuela Nacional de Maestros, la Naval de Veracruz y la Escuela de Aviación Militar de Zapopan, entre otros.
Hoy las nuevas generaciones de mexicanos siguen siendo testigos, usuarios y beneficiarios de aquellas obras, instituciones y normas que son síntesis de sus ideales de armonía y paz social, empleo, apoyo a los sectores más necesitados y obras de infraestructura. En su memoria, durante 24 años la Fundación Miguel Alemán ha mantenido vivos sus ideales, que son los ideales de México.
¿Gemelos o sólo cuates?
Qué bueno que no han encontrado nada semejante entre el Pemexgate y el Sntegate.
articulo@alemanvelasco.org
Político, escritor y periodista
