Ramón Cota Meza
La semana pasada nos enteramos que el IMSS propone al sindicato una reforma del Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP) basada en aumento de aportaciones y de tiempo para el retiro de los trabajadores. El sindicato se declara dispuesto a avanzar por esa vía previo desahogo de otros asuntos. Esto significa que ambos retoman la idea de sostener el sistema solidario adoptada en 2003, bloqueada luego por una reforma del Congreso y una sentencia de la Corte.
Si la reforma se cumple, el IMSS habrá empezado a superar su crisis financiera, mientras los nuevos trabajadores ahorrarán más que la generación actual para solventar su retiro. La reforma podría ser reforzada con planes voluntarios de mayores aportaciones y tiempo para el retiro de la generación actual. Lo importante es que se respetaría el sistema solidario tradicional, que resulta el más conveniente a los principales interesados, los trabajadores.
De hecho, el sistema tradicional es la única opción ante el desempeño nada promisorio de los sistemas de ahorro privado en el mundo, que ahora demandan aumentar 30% la aportación de los trabajadores para sostener una pensión igual a la del sistema solidario, según la OCDE. Los sistemas reformados no están siendo negocio ni para las administradoras, debido a la intensa competencia por el ahorro, lo que está conduciendo a fusiones financieras y monopolios que el sistema quería evitar.
Si la reforma del RJP del IMSS no es bloqueada por asuntos secundarios o intervención de poderes ajenos a los trabajadores, el gobierno extenderá su política en el renglón a las instituciones públicas y sindicatos cuya reforma está pendiente, incluso al ISSSTE en caso de una crisis por el repudio mayoritario a la reforma reciente. Todo esto sería consistente con el proclamado regreso del gobierno a sus raíces ideológicas, así que no sería extraño.
El antecedente histórico del sistema solidario son las cajas de ahorro parroquial católico para pagar gastos funerarios y modestos dispensarios médicos, que proliferaron en Europa en la segunda mitad del siglo XIX. La encíclica De Rerum Novarum de León XIII predica esta respuesta cristiana a ciertos males de la civilización industrial y su individualismo extremo. Abogados panistas contribuyeron a la creación del IMSS con valiosa labor editorial en el sexenio de Manuel Ávila Camacho, católico declarado.
El regreso a esta tradición por el gobierno de Calderón entraría en un ambiente de opinión más despejado que el de hace pocos años, cuando predominó el despliegue publicitario de los sistemas de ahorro privado. Hoy pocos publicitan las bondades de este último ante la evidencia de los hechos. En Italia un referéndum ratificó hace poco el sistema solidario con aumento de aportaciones y edad para el retiro de los trabajadores del Estado.
Las estrellas están alineadas para la preservación y mejoramiento del sistema tradicional en los bastiones sindicales del sector público que han resistido la política de “rascarse con sus propias uñas” del ahorro individual. Sólo la torpeza política podría complicar las cosas, según salió a relucir en el congreso del sindicato del IMSS, donde el tema aparece mezclado con asuntos de corto plazo, lo que provoca interferencias. Por su efecto de largo plazo, la reforma del RJP del IMSS merece ser tratada aparte, por importantes que sean otros asuntos.
El sindicato anuncia que pospondrá la reforma mientras no se hagan efectivas las nuevas plazas autorizadas y se precisen ciertas propuestas de la administración sobre productividad del personal y transparencia del sindicato mismo. Sería razonable que la administración procediera de inmediato a hacer esas contrataciones, cuyos titulares de cualquier manera entrarían en el nuevo RJP creado por la reforma. Si hay voluntad de preservar el sistema solidario, el nuevo personal entrará en su versión ampliada.
La transparencia demandada al sindicato es secundaria en este contexto. Aunque siempre será bueno que las instituciones públicas sean transparentes, el carácter público de los sindicatos está limitado por las decisiones autónomas de sus afiliados, los cuales constituyen el “público” directo del gremio. En este punto no hay más. Que lo secundario no interfiera en lo principal.
blascota@prodigy.net.mx
Analista político
