La sombra de López Obrador

Demetrio Sodi de la Tijera

El lunes de la semana pasada Mar-celo Ebrard rindió, ante la Asamblea Legislativa del DF, su primer informe de gobierno. El formato permitió por primera vez un debate entre el jefe de Gobierno y los legisladores de oposición, que desgraciadamente terminó en un diálogo de sordos, que sirvió sólo para descalificarse en lugar de para lograr compromisos y puntos de acuerdo en beneficio de la ciudad.
En estos primeros nueve meses de gestión, Marcelo Ebrard ha tratado de copiar el estilo de gobernar de López Obrador, dando prioridad a los programas sociales, a actos espectaculares, y a una creciente confrontación con el gobierno federal en lugar de dedicarse a trabajar coordinadamente para dar respuesta a los graves problemas que enfrenta la ciudad. Está más preocupado por demostrar su lealtad a AMLO y por acercarse al PRD por si existe la posibilidad de una candidatura presidencial alternativa para el 2012, que por gobernar la ciudad.

Durante estos nueve meses de gestión se han tomado algunas decisiones correctas, como invertir en transporte público, Metro y Metrobús, en lugar de segundos pisos, pero hasta ahora la acción del gobierno se ha quedado en la definición de programas de mediano plazo, mientras la infraestructura, los servicios públicos y la calidad de vida en la ciudad continúan cayéndose día con día.

Nadie puede criticar programas sociales como las becas a estudiantes y el seguro de desempleo, pero la acción de gobierno no puede limitarse a la política social ignorando problemas tan graves como la inseguridad, el narcomenudeo, el caos vial y del transporte, la falta de agua, las inundaciones, la basura y suciedad, el pésimo estado de las escuelas y el acelerado deterioro del pavimento y las áreas públicas.

No se puede exigir al gobierno capitalino resultados espectaculares en un plazo tan breve, sin embargo, hay problemas en los que no sólo no ha habido mejoras, sino inclusive retrocesos muy preocupantes.

Para la ciudadanía, los dos problemas principales siguen siendo la inseguridad y la falta de empleo, y en ambos el gobierno de Ebrard no sólo no ha logrado avances sino va para atrás.

Contra lo que aseguraba en campaña ahora sí reconoce que la economía de la ciudad ha crecido en los últimos años muy por debajo del resto de los estados de la República y del país, y que el desempleo es de los más altos a nivel nacional, sin embargo, no existen programas para recuperar la competitividad de la ciudad y facilitar las inversiones y la creación de nuevas empresas y empleos. Más que un programa para el desempleo, lo que la ciudad requiere son inversiones y programas para el empleo a través de reactivar la economía del DF.

El caso de la seguridad pública es aún más preocupante, no sólo no hay avances, sino que el número de delitos diarios ha aumentado en lo que va del año con relación al año pasado. En estos primeros 8 meses, el promedio diario de delitos aumentó en 8%, al pasar de 408 en 2006 a 444 en 2007, y durante el mes de julio el número promedio de delitos violentos creció en 48% con relación al año pasado. Por otro lado, a pesar del aumento de delitos, el número de consignaciones, policías judiciales y patrullas se redujo inexplicablemente.

Ante este aumento de la delincuencia, el gobierno capitalino ha guardado silencio y ha tratado de ocultar la información y descalificar a los que critican la falta de resultados. Ebrard debería haber explicado durante su informe qué está pasando con la delincuencia, pero evadió el tema, y la oposición lo dejó irse sin exigirle una respuesta.

Marcelo Ebrard ha estado a cargo de la seguridad pública del DF durante la mayor parte de los últimos siete años, por lo que es el principal responsable de la falta de resultados. En el periodo 2000-2007 el promedio diario de delitos bajó sólo 8%, al pasar de 483 delitos diarios a 444, y la ciudad de México se mantiene como una de las ciudades más inseguras del mundo y del país. Urge una nueva estrategia para combatir la delincuencia y la inseguridad, pero se requiere un cambio de gente y nuevos programas a lo que no está dispuesto el jefe de Gobierno.

Marcelo Ebrard es sin duda el jefe de Gobierno que llega con mayor conocimiento de los problemas y programas de la ciudad, desgraciadamente ha preferido ser “la sombra de López Obrador” en lugar del jefe de Gobierno que requiere la ciudad y los capitalinos.

demetriosodi@hotmail.com

Analista político

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