¡LA REMODELACIÓN!

Augusto Solórzano López /ASICh

Desde que fuera adoquinada la Calle Central, se remodelara la Plaza Cívica y Catedral, han pasado treinta años y es ahora cuando de nueva cuenta el centro de Tuxtla empiezan a ponerle un poco de maquillaje para que se vea bonita ante propios y extraños.
El proyecto de aquel tiempo con el de ahora, no difiere mucho. Lo más probable es que tenga y contenga buenas intenciones, aunque no faltan los suspicaces que argumentan dobleces. El más probable es que se pretenda encontrar el aplauso y el reconocimiento.

Y esa parte de los gobiernos hasta cierto punto es legítimo. Lo importante es que la medida logre su objetivo y obtenga el visto bueno de la ciudadanía y por supuesto que la aplauda. Pero, para ello falta tiempo la obra apenas empieza.

Lo que refieren los especialistas es que, en tratándose de la imagen urbana de las ciudades, todo debe ser cuidadosamente planificado, porque, de otra manera se puede revertir. Confiemos en que esos riesgos estén previstos.

Los real es que la destrucción ya comenzó, para dar paso a la construcción de un proyecto que pretende embellecer en el meritito centro de la capital, un espacio de ocho por ocho cuadras, vistosas, iluminadas, limpias y que acercarán al visitante al comercio y servicios.

Por lo pronto los inconvenientes de paso para la ciudadanía y para el tránsito vehicular y hasta los “olores” del drenaje abierto. “Los sacrificios de la modernidad” aunque sea de una pequeña parte de la infinidad de partes de las que se compone Tuxtla Gutiérrez.

Como ciudadano y como chiapaneco, me gustaría que la “manita de gato” se extendiera mucho, pero, mucho más. Por ejemplo a la entrada y salida de la gran ciudad que la verdad lo pide a gritos desde ayer, antier y ¡uf! Desde hace mucho tiempo.

Bueno, es el caso que merecemos más, pero, esto es lo que nos darán y “ni modos”. De todas maneras es importante verle a la adversidad el lado amable.

El caos, la incomodidad, el desmadre pues; nos está enseñando a caminar, dejar el auto cinco o diez cuadras fueras del centro. Utilizar las vías alternas que las tenemos “un poco cacheteadas”, pero, las tenemos.

Comprender que aparte de la Avenida Central y Calle Central, Tuxtla la capital, tiene otras calles y avenidas, en las que podemos encontrar comercio y un pueblo con vida. Apuesto doble contra sencillo, que varias de esas arterias no las conocía y menos que las transitara.

Nosotros mismos reducimos la ciudad a dos calles. Hoy a fuerza de trabajos de infraestructura, estamos tomando rutas diferentes y más de uno seguramente está diciendo “ah chingaos” y esto no lo conocía. ASICh

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