La Ofunam celebra 90 años con un álbum “rebelde”: ‘Jazz sinfónico mexicano’

Con el álbum Jazz sinfónico mexicano, la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (Ofunam) celebra 90 años.

La grabación, una incursión en la “rebeldía y el ritmo de uno de los géneros clásicos más jóvenes”, producida por Rosino Serrano, cuenta con la participación solista del multipremiado baterista Antonio Sánchez y de Vince Mendoza como director huésped; está disponible sólo en plataformas digitales con el sello Urtext Digital Classics, informaron en conferencia de prensa virtual, en la que también participaron José Julio Díaz Infante, director de Música UNAM, e integrantes del proyecto.

“El jazz tiene mucho que ver con la orquesta y con la música tradicional mexicana. Es un llamado rebelde. Con esto queremos abrir la puerta a otras propuestas que buscamos para la Ofunam con motivo de su 90 aniversario”, dijo Díaz Infante.

La compositora Elisa Schmelkes aseguró que “esta obra es muy importante, porque reúne a muchas generaciones de compositores e intérpretes, lenguajes y estilos jazzísticos que lo hacen muy plural, rico y diverso”.

El concepto apareció por primera vez en 2020; sin embargo, la pandemia de covid obligó a posponer el proyecto. Fue hasta la segunda temporada de 2025 que se pudieron realizar los conciertos y las grabaciones en la sala Nezahualcóyotl.

Entre las obras que se interpretan están Partido alto, de Vince Mendoza; Noir, de José Luis Esquivel; Monarcas, de Jhoely Garay; Santa Fe, de Mario Santos; El sueño de Anáhuac, de Joselyn Vargas; El sazón de la abuela, de Héctor Infanzón; Agave, de Enrique Nery; Pinot noir, de Eugenio Toussaint; Amalayón, de José Gurría-Cárdenas; Minotauro, de Antonio Sánchez, y Guapanguito, de Rosino Serrano.

“Fue un momento muy feliz, histórico y sin precedente. Reunimos repertorio de varias generaciones, como de Enrique Neri y Eugenio Toussaint, pero también de muchos jóvenes que apenas están explorando su voz”, explicó Rosino Serrano.

En tanto, Vince Mendoza, una de las figuras más emblemáticas de los escenarios jazzísticos y reconocido por ser ex director de la Metropole Orchestra de Ámsterdam, con la que ganó ocho premios Grammy, afirmó: “una de las cosas que más amo de este género es nuestra comunidad de compositores e intérpretes. Este disco fue una gran idea, con muchos años de trabajo detrás, desde el repertorio y la magnífica participación de Antonio. Gracias a los compositores por aventurarse a trascender su lenguaje musical de cámara para llevarlo a este género tan hermoso”.

El baterista Antonio Sánchez es considerado uno de los mejores del mundo. Celebrado por su participación en la banda sonora de la película Birdman, que le valió una nominación al Globo de Oro, en esta ocasión participó con la composición Minotauro.

“Llevo mucho tiempo fuera de México, pero jamás me voy a sentir otra cosa que no sea mexicano. Participar con mis colegas y mi público es conmovedor. Veo el altísimo nivel que no se compara con el que había cuando me fui, en 1990. Estamos desbordados de talento y la calidad del trabajo no le pide nada a nadie. Ver la sala Nezahualcóyotl retacada me da mucha ilusión”, aseguró.

A pregunta expresa sobre cómo vislumbra el jazz mexicano, tanto a escala local como mundial, Sánchez dijo: “me fui porque quería hacer carrera internacional. Generalmente, se conocen más las corrientes que vienen de Boston o de Nueva York. El nuestro parece ausente, pero creo que es porque es muy complicado salir a otro país para estudiar y trabajar en ello. Para mí fue una pesadilla cuando llegué a Estados Unidos”.

Rosino Serrano afirmó que se trata de una etapa muy enérgica, a pesar de las adversidades. “Nos enfrentamos a la voracidad de la industria discográfica. Hacer jazz es, en cierto modo, un acto de resistencia frente al embate de músicas más uniformes y gustos condicionados por algoritmos que no valoran el arte ni el ritmo. Este género, en todo el mundo, padece falta de espacios y de educación formal; es un problema muy serio”.

Mientras, Mendoza aseguró que “este disco es una gran victoria, porque hacen falta más proyectos así para empezar a reconocer el talento mexicano. Este álbum es una gran victoria para que el panorama comience a cambiar”.

En representación de los demás músicos, la flautista Alethia Lozano aseguró que esta grabación se trató de un proyecto “único y retador, debido a que tuvimos que combinar los dos estilos; son hermanos, pero tan diferentes. En la música clásica, los intérpretes nos tenemos que ceñir a un rigor muy específico, ya que cada instrumentista es una pieza de rompecabezas que tiene que embonar perfectamente con otras 80”.

Con información de LA JORNADA

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