Gabriel Székely
Hay otro factor más que celebrar en el lento nacimiento de nuestra joven democracia, y esta vez han sido los magistrados de la Suprema Corte que nos han dado el gusto. Han actuado con transparencia y con elegancia, pero sobre todo han tenido el valor de tomar decisiones que dignifican y fortalecen al Estado mexicano, que todos debemos cuidar. Estado con mayúscula, como dijera estos días en un importante discurso el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Muchos lo denostan, por los abusos cometidos en su nombre durante la etapa final del régimen priísta; pero esta vez ha sido la Corte que nos ha recordado su importancia estratégica en la era moderna.
Y en esta era una palabra clave es también la competencia, la cual, destaca bien The New York Times este miércoles, es uno de los efectos importantes que ha tenido la serie de resoluciones de los magistrados. Así lo han tomado otros diarios de la prensa mundial, pues en todos los rincones sorprende que en México un puñado de empresas dominen y controlen varios mercados dentro de la economía. Televisa yTV Azteca, por ejemplo, controlan 90% en el ámbito de las audiencias de televisión.
Recordemos que el año pasado hubo un furor por las concesiones que los partidos se apresuraron a otorgar a las televisoras, en plena campaña electoral, y que ocurrió de manera tan burda que estos días algunos dirigentes partidistas han hecho saber en público su arrepentimiento. Seguro sospechaban en qué sentido venían las resoluciones de la Corte, o no habrían tenido este gesto.
Se temía que por los votos que las reglas imponen para echar abajo disposiciones de la ley, la declaración del ministro José Ramón Cossío de considerar un posible conflicto de intereses y retirarse por tanto del proceso impediría que se tomaran las decisiones importantes. En realidad, contribuyó a la pulcritud y a la credibilidad de los importantes resolutivos que tomaron aquéllos presentes en las deliberaciones.
Estas últimas, por cierto, llevadas a cabo en un nuevo estilo que le ha dado su primer hit televisivo al Canal Judicial, que transmite las sesiones importantes de la Corte. Los defensores y los detractores de la ley comparecieron públicamente, lo que ayuda a educar a la población en la nueva cultura democrática del debate sensato y respetuoso.
Una de las más importantes decisiones de la Corte es que al cambiar a las frecuencias que permiten la transmisión digital de programación, las analógicas que tenían no sean usadas ahora por las televisoras para telefonía o internet sin pagar al Estado por este otro uso del espectro radioeléctrico; en todos los países se requiere hacer una aportación pecuniaria a la nación, por lo que era un privilegio sin motivo el dar nuevas ventajas a los gigantes en el mercado.
Esto no significa desalentar la convergencia de servicios ofrecidos por una misma empresa, tv-telefonía-internet, lo cual lo permite la evolución de la tecnología, sino que es tal el beneficio económico a obtener que no tiene por qué otorgarse parte del espectro gratis a las empresas.
Tampoco se otorgarán renovaciones automáticas de licencias cada 20 años, y la Comisión Federal de Competencia, que ha luchado contra las actividades monopólicas en el mercado de la telefonía, entre otros, será fortalecida por la posición de la Corte. Pienso que los jueces interpretan bien el momento político y que esto permitirá que el Ejecutivo contribuya aún más a fomentar la verdadera competencia en México.
Son raros estos episodios en la vida pública, por lo que se deben destacar. Esta última requiere de una estela de lecciones y experiencias exitosas como la que se comenta, para que la ciudadanía exija así no menos que lo que ha visto y ha vivido como testigo de la manera en que las instituciones procesan los asuntos públicos. Por ello, el que hayamos presenciado a varios ciudadanos que fueron convocados como expertos para informar la posición de los magistrados sobre los temas discutidos es también muy significativo. El ciudadano tiene un papel clave que jugar.
Coordinador de asesores del secretario de Turismo
