“La función principal del títeres es divertir, es contar, es llevar poesía, es llevar algo maravilloso para hacerte pensar, para que medites que el mundo es algo lindo donde debemos vivir, disfrutarlo y cuidarlo”, señaló en entrevista Alberto Palmero Soto, director de la compañía Titiri-Sol, quien participa en el Festival Nacional de Títeres.Originario de Cuba y radicado en Tlaxcala, Alberto Palmero Soto es graduado de la Escuela Nacional de Teatro Infantil de La Habana como Actor Titiritero. En la Universidad de Sevilla, España, estudió la especialidad de Teatro de Sombras. Actualmente es director de la Escuela Latinoamericana del Arte de los Títeres Mireya Cueto, en Tlaxcala.
“Cada cultura ha tenido su teatro de títeres, nadie ha traído la cultura de títeres de ninguna parte, todos los pueblos la tienen; y el caso de México es maravilloso porque se han encontrado figuras prehispánicas totalmente articuladas” y eso es único en América, afirmó el titiritero.
Este arte “viene con la cultura de cada pueblo, viene en tu ADN, es recordarlo nada más y ponerte a trabajar. Ahora mismo estoy viendo a un señor ya mayor que quiere ser titiritero y me mostró sus títeres y yo me quedé encantado. Los títeres son importantes para todos ¿Qué prefieren? ¿Cuatro horas de televisión o dos horas de funciones de títeres donde todo mundo sonríe y se queda maravillado y te lleva una información?”
Sobre la vigencia del arte titiritero explicó que “los títeres están cada día más actualizados, los títeres no pasan de moda. Hace cinco mil años empezó su historia y aún no ha terminado, aunque muchos piensan que terminó porque llegaron los medios de información, los títeres continúan”, aseguró.
“Yo siempre he dicho que los títeres son para todas las edades porque si los niños piensan que (los títeres) están vivos los adultos también piensan que están vivos”, afirma convencido de que “los títeres son para llevar la cultura y tradición de este pueblo mexicano que es impresionante”.
La importancia de estos personajes es que “cuentan historias, hablan de canciones, de poesía; la importancia es que pueden hablar de derechos humanos, de campañas de salud, siempre que el arte no se quede aparte, los dos tienen que ir juntos para que tengan el mismo valor”.
La formación del arte para crear títeres es integral porque “el titiritero es alguien que sabe construir; sabe carpintería, soldadura, herrería, repujado, talla en madera, cerámica, pero además sabe de colores, sabe componer”. Además el titiritero debe saber elaborar guiones, conocer de dramaturgia, actuación, manipulación de títeres, porque si no lo sabe, los títeres “no tienen vida”.
Hacer personajes no es hacer voces, es caracterizar cada uno de ellos y “yo vivo, yo disfruto cada personaje”, explica, “porque cada uno tiene su personalidad, su hoja clínica, su hoja psicológica”, como en la singular versión que presentó de La Caperucita Roja, donde aparece un Lobo Feroz que por momentos “es un filósofo y a la vez es un niño de cinco años que no se calla”, es muy ocurrente; mientras que la Caperucita es una niña ingenua que ha crecido encerrada en una casa, y que no tiene idea del mundo exterior.
Como parte de los eventos del Festival Nacional de Títeres, el maestro Alberto Palmero continuará presentando “La Caperucita Roja” así como impartiendo talleres en las sedes de Comitán y San Cristóbal de Las Casas, luego de su exitosa presentación en Tuxtla Gutiérrez. Asimismo el día 21 de septiembre dictará la conferencia “El mundo de los títeres”, a las 19:00 horas, en el Teatro Bellas Artes de San Crsitóbal.
Las entradas a todos los eventos son gratuitas, el CONACULTA y el Coneculta-Chiapas invitan. Consulte programación en www.conecultachiapas.gob.mx. ASICh
