La derrota de Espino

Jorge Chabat

Finalmente, el destino alcanzó al presidente del PAN, Manuel Espino. En la asamblea panista del pasado sábado, en la ciudad de León, se eligió el nuevo Consejo Nacional del PAN, en el cual los partidarios de Espino son minoría. La mayoría de los nuevos consejeros son afines al presidente Calderón, y así lo mostraron al darle una sonora rechifla al presidente del blanquiazul. Este hecho podría ser sólo una anécdota dentro de la historia de ese partido. Sin embargo, lo que la reunión del PAN representa es el inicio de la consolidación de la presidencia de Calderón.
Desde la elección de Manuel Espino como presidente del PAN, Calderón ha nadado contra la corriente. Espino y su grupo de yunquistas-foxistas apoyaron abiertamente a Santiago Creel para la candidatura del PAN en 2005, lo cual demuestra, entre otras cosas, que en eso de la política nunca entendieron nada.

Una vez que Calderón ganó la candidatura panista, Espino y su camarilla se dedicaron a bloquear en todo lo que pudieron la campaña de Calderón. Incluso en pleno debate postelectoral, cuando El Peje atacaba como chupacabras a Calderón, Espino se fue de vacaciones a España.

Por si eso no fuera suficiente, desde que Calderón es presidente los espinosos de la dirigencia del PAN se han dedicado a fastidiarle la vida en todo lo que han podido: que si él no era el mejor, pero sí el idóneo, que si Ulises Ruiz siempre sí se queda en la gubernatura de Oaxaca, que si Fox le cobró a López Obrador las cuentas pendientes con la victoria de Calderón (no me ayudes, compadre), que si la elección de Yucatán se perdió por la intervención de la Presidencia de la República, etcétera, etcétera.

En fin, cualquier pretexto era bueno para complicarle la vida al Presidente panista. Pero Calderón, en lugar de responder a los ataques de los espinosos, guardó un prudente silencio y se dedicó a hacer lo que sabe hacer muy bien: tejer alianzas. Y el sábado pasado fue el momento de ajustar cuentas.

El Consejo Nacional panista reflejó la constitución de una mayoría calderonista que, a no dudarlo, removerá a Espino de la presidencia del blanquiazul en marzo del próximo año, si no es que en un raro ataque de lucidez éste decide renunciar antes. Y la salida de Espino de la dirigencia blanquiazul va a tener un efecto más allá del Partido de Acción Nacional: por fin, 16 meses después de tomar posesión, el presidente Calderón tendrá el apoyo de su partido. Y ello no es un hecho menor. Con el apoyo del PAN será más fácil para la Presidencia de la República negociar acuerdos con los otros partidos.

Ciertamente, aun con el apoyo del PAN, el panorama no se ve fácil para Calderón. Hay ciertos temas, como el IVA a alimentos y medicinas o la inversión privada en el sector energético, en los cuales no se ve que pueda haber acuerdo con el PRI y el PRD. Sin embargo habrá otros, como la reforma del Estado o incluso la reforma electoral, en los cuales es más factible lograr acuerdos. De hecho, si se logra negociar una reforma electoral en la cual participe el PRD, el diálogo con ese partido será más fácil y las elecciones legislativas de 2009 no serán una reedición de 2006. Ello claramente será una ganancia para el presidente Calderón, quien podrá tener un cierto margen para gobernar que no ha tenido hasta hoy.

Ahora bien, una pregunta que surge es qué va a hacer Espino. Seguramente seguirá bloqueando al gobierno de Calderón hasta que se vaya de la presidencia del PAN y tal vez también va a tratar de influir en la selección del candidato panista para 2012.

Sin embargo, es probable que no sea exitoso en ninguna de estas empresas. Todo indica que para mediados de 2008 Calderón tendrá un control mucho mayor del que ahora tiene del PAN y en general de la política nacional. También es factible suponer que el Presidente de la República no se quedará cruzado de brazos en el proceso de selección de candidatos a diputados en 2009 ni en el proceso de selección de candidatos del 2012. Evidentemente, su capacidad de influir en el PAN dependerá de su fortaleza en la Presidencia.

Pero lo que queda claro después del episodio de León es que Felipe Calderón es un político profesional que sabe obtener apoyos y acuerdos. En muchos sentidos es un “ave rara” dentro de un PAN cuyos cuadros en general carecen de experiencia política y de colmillo. Tal vez eso explica la inmadurez política de Espino, quien lleva dos años de actuar más como porro que como político. Da la impresión de que el grupo foxista-yunquista creyó que Calderón era un político panista más al cual se le podía amedrentar con el fantasma de una supuesta cargada blanquiazul.

La pregunta que está en el aire es si el PAN podrá tener en 2012 un candidato con las mismas características de Calderón. Y la verdad no se ve quién.

jorge.chabat@cide.edu

Analista político e investigador del CIDE

¡Comparte la nota!