Itinerario Político

Calderón, el PAN y el 2009

Ricardo Alemán

El partido será una maquinaria sin más ideología que la capacidad de captar votos.
Donde haya acciones de política social del gobierno, habrá una célula blanquiazul.

Los estrategas de la casa presidencial saben muy bien que la de 2009 será una elección decisiva para el futuro del gobierno de Felipe Calderón.

Por eso la apuesta fundamental para esa elección —que renovará los 500 diputados federales— es lo más cercano a una reconstrucción del partido azul que —a decir de los calderonistas— prácticamente fue destruido a lo largo de los seis años del gobierno de Vicente Fox y del ex dirigente Manuel Espino.

Acaso por eso —en una estrategia que según reputados panistas no es más que una burda justificación de que el PAN fue asaltado por la cultura del viejo partido de Estado— los generales que despachan en Los Pinos y en la colonia Del Valle pretenden convencer a todos de que el partido azul vive una suerte de refundación, en donde abrirá las puertas a todos aquellos que tengan algo que dar al partido, no sólo para hacer frente al proceso electoral del año venidero, sino para mantener el poder en las décadas por venir.

Y es que en los hechos —en una paradoja del septuagenario que es el partido azul—, Acción Nacional vive una severa crisis que en su momento describió el hoy presidente Calderón: ganó el poder, pero vive la peor de las tragedias de identidad. Existe el riesgo de perder el partido.

Es decir, luego de un sexenio en donde el poder presidencial estuvo en manos de un puñado de neopanistas —muchos de ellos sin identidad con el partido azul— y cuando el PAN está en manos de lo que se llamó la militancia doctrinaria, es precisamente cuando el viejo partido de la derecha reniega de su estandarte derechista, se mueve al llamado centro ideológico y con ello abre sus puertas de par en par para que lleguen todos aquellos que quieran entrar, prácticamente, sin limitación alguna.

Por esa razón, el PAN que se enfrentará a la voluntad popular en la elección de 2009 será lo más parecido a una maquinaria electoral sin más ideología que la capacidad de captar votos, ya que a partir de las reformas recientes a sus estatutos, la dirigencia nacional —en manos de Germán Martínez, pero bajo la mirada rigurosa del jefe real que es el presidente Calderón— tendrá entre sus facultades las de promover e incluso imponer candidaturas a puestos de elección popular, sea en diputaciones locales y alcaldías, sea de gobernadores, diputados federales y senadores.

En pocas palabras, que la dirigencia nacional del PAN podrá buscar a los líderes regionales más populares, carismáticos y con capacidad de ganar votos, para postularlos, por ejemplo, a diputados federales. Esas nuevas facultades de la dirigencia nacional del partido azul le darán a su presidente, Germán Martínez, y a su líder real, el presidente Calderón, un margen de maniobra que nadie ha tenido en la historia del partido azul. O si se quiere ver desde otro ángulo, el PAN operará bajo la lógica y la cultura del partido de Estado.

De esa manera, una vez que de manera formal arrancó para los azules la contienda electoral de 2009 —y frente a un PRI cuya maquinaria parece avejentada, y un PRD prácticamente balcanizado—, muy pronto veremos aparecer una nueva estructura piramidal de generales que en las bases territoriales del PAN serán los estrategas bajo cuyo mando se organizarán los andamios sobre los que se edificará el nuevo partido. Eso sí, siempre bajo la lógica del mando único que está en la residencia oficial de Los Pinos.

El control del partido en las distintas entidades del país, y sobre todo en donde Acción Nacional es gobierno, no estará en manos de los gobiernos estatales, de los alcaldes o de otros centros de poder vinculados con el servicio público, sino que el verdadero centro de mando estará en la colonia Del Valle, a donde llegará la instrucción del jefe real y único: el presidente Calderón.

Y en tiempos electorales, como los que viviremos a partir de hoy, estará a la vista de todos un diseño político electoral que entrelazará una nueva estructura del partido azul con las políticas sociales del gobierno, a fin de capitalizar precisamente las acciones y gestiones de la administración de Felipe Calderón. Es decir, que allí donde se realizan fuertes acciones de política social, allí mismo y de manera simultánea se desarrollará una célula nueva del PAN, que crecerá a la par de los programas públicos. Por eso la dirigencia de los azules están confiados en que resultarán gananciosos en 2009. El riesgo es alto. Al tiempo.

EN EL CAMINO

Y a propósito del PAN, resulta que el pasado sábado, en Hidalgo —durante la jornada de reforestación que a nivel nacional—, el panismo estatal se dijo agraviado por el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, quien prácticamente ignoró a la dirigencia estatal y a sus legisladores…

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