Itinerario Político

Creel: volver al origen

Ricardo Alemán

Queda liberado de la lealtad institucional con el gobierno de Calderón de mantenerse en las encuestas, puede buscar acomodo en otros partidos
En una decisión que no lo alejará del PAN, de su escaño en el Senado y que tampoco le augura una embajada, Santiago Creel Miranda se prepara para volver al pasado.

Es decir, para regresar al activismo político desde la plataforma que lo vio nacer; la sociedad civil. Y por supuesto que Creel no quita el dedo del renglón de las presidenciales de 2012, pero ese proyecto será impulsado por una ruta paralela a la del PAN, desde fuera, en una estrategia que parece combinar lo mejor de las experiencias político electorales que en su momento tuvieron Vicente Fox y Felipe Calderón.

En días pasados —y luego de que de fea manera le quitaron la jefatura de los senadores del PAN—, el ex consejero del IFE, ex candidato al GDF, ex secretario de Gobernación y ex precandidato presidencial se ha reunido con amigos, políticos y académicos, a los que ha consultado sobre la conveniencia de reeditar modernas versiones de espacios de discusión y análisis como el Grupo San Ángel, entre otros, que pudieran servir de plataforma para lanzar una nueva generación de activistas políticos y trabajar en el diseño de las reformas de nueva generación, a partir de la premisa de que la transición democrática “se descarriló”.

Santiago Creel parece haber entendido que intramuros de Acción Nacional no tiene posibilidad política alguna —por lo menos en el gobierno de Calderón—, pero se dice dispuesto a continuar su activismo político por una ruta paralela a la del partido azul, sin renunciar a su militancia, sin dejar su escaño, sin abrir flancos de choque con el gobierno de Calderón, pero al mismo tiempo sin perder los puntos de reconocimiento entre potenciales electores, que lo convierten en un aspirante latente a puestos de elección popular de primer orden.

Vale recordar que Creel saltó al escenario político luego de un activismo intenso en la sociedad civil que lo acercó lo mismo a Andrés Manuel López Obrador que a Fox, que lo impulsó a ocupar un cargo en los primeros consejeros del IFE, y que fue invitado al PAN, como candidato a diputado plurinominal, precisamente por Felipe Calderón, quien a la vuelta de los años se convertiría en su principal adversario en el PAN y en factor determinante para una peculiar modalidad de expulsión del partido azul.

En realidad Creel pudo haber caminado junto con López Obrador —quien lo elogió en forma desmedida luego de que Creel y Ortiz Pinchetti pugnaron por limpiar la elección de Tabasco en 1994— si no hubiese seguido la ruta azul con Fox, quien lo hizo su preferido para sucederlo en 2006.

Pero de nuevo con los pies en la tierra, sin los humos del poder que lo hicieron caer en más de una ocasión, Creel está decidido a reanudar el camino, pero por una ruta distinta. Y la estrategia elegida parece ser una combinación entre las experiencias de Fox en 1997 y la de Felipe Calderón en 2004.

Por un lado, se propone no sólo mantener su capital político y la presencia entre el electorado —en realidad Creel está en campaña presidencial desde el año 2000, con pausas menores, igual que AMLO—, sino acrecentarlo a pesar de los vetos en medios electrónicos, sobre todo televisivos, en una ruta que desde hoy lo perfile como candidato presidencial latente. Fox, vale recordar, se declaró precandidato el 7 de julio de 1997, aún sin partido, e incluso coqueteó con el PRD antes de ser candidato del PAN, gracias a una popularidad que atropelló todo a su paso. Y claro, Creel no es Fox, y 1997 no es igual a 2008 y menos lo será en 2011. Pero el camino ya fue andado.

En el otro extremo —en una ruta también similar a la de Calderón cuando fue echado del gobierno por Fox—, Creel podría resultar ganancioso con la expulsión de la jefatura senatorial de los azules. En primer lugar, al ser echado del “reino de los cielos”, también queda liberado de la lealtad institucional con el gobierno de Calderón, lo que abre frente a Creel todas las puertas del activismo político. Y en segundo lugar, no es menor la ganancia que pudiera capitalizar en tanto víctima del poder. Con un buen manejo, puede capitalizar gran parte de los ánimos adversos al gobierno, al calderonismo, dentro y fuera de la trinchera azul.

Pero acaso lo más atractivo para las ambiciones de Creel es que, de mantener viva su presencia en las encuestas de presidenciables potenciales, también se abren posibilidades de buscar acomodo en otros partidos. Y es que no pocos concluyen que antes que “reventarlo” al quitarle la jefatura senatorial, en realidad le hicieron un favor. Y claro, el futuro de Creel dependerá de que no cometa los mismos errores.

EN EL CAMINO

Y a propósito, Beltrones es un aliado fundamental del gobierno de Calderón. Y si lo pierde, como parece que ocurrirá, no podemos esperar nada bueno. Hasta podrían caer cabezas en el Cisen.

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