Itinerario Político

Guerrero: narco, política y guerra

Ricardo Alemán

Si no quieren vínculos con el narcotráfico, suspendan la campaña de Guerrero
Partidos pelean alcaldías y diputados; los cárteles quieren el control

Si va en serio el reclamo de los partidos políticos para que el Cisen investigue nexos de candidatos con el narcotráfico, esos partidos debían cancelar hoy mismo la elección para renovar Congreso local y alcaldías en Guerrero, prevista para el próximo domingo 5 de octubre.

¿Por qué cancelación del proceso electoral? Poca cosa. Resulta que en Guerrero todos saben que la contienda electoral del domingo venidero tiene un fuerte contenido de violencia producto del contagio con el narcotráfico, cuyos barones están detrás de no pocos candidatos a alcaldes y diputados locales, sobre todo de las regiones de Tierra Caliente, La Montaña y Costa Grande —en especial todo el corredor fronterizo con Michoacán—, en donde se cosecha la mayor producción de amapola del país.
Por eso no resulta descabellado señalar que las del domingo venidero en Guerrero —que renovarán 46 curules del Congreso local y 81 alcaldías—, se podrían convertir en las elecciones locales más violentas en tiempos de alternancia en el poder y pluralidad partidista —antaño afloraba la violencia por disputas ideológicas y de clase—, porque en el nuevo siglo el enemigo a vencer no son los adversarios ideológicos o partidistas, sino el poder corruptor de la narcopolítica, metida hasta la médula de todos los partidos.

Desde hace meses la voz de alarma la dieron los dirigentes estatales Carlos Millán, del PAN, y Antonio Leyva, del PRI. El jefe de los azules de plano ordenó a sus candidatos no hacer campaña en Tierra Caliente. La Montaña y la Costa Grande. ¿Por qué razón? Porque vale más la vida que una alcaldía o una diputación. Más aún, para los aspirantes a alcaldes y diputados no existe propuesta alguna para acabar con la violencia.

En las ofertas de campaña casi nadie propone medidas contra la violencia, criminalidad y narcotráfico. Dizque porque son delitos federales. A su vez, el jefe tricolor acusó al gobernador Zeferino Torreblanca de no ofrecer garantías mínimas para el proceso electoral, que ha cobrado por lo menos la vida de un candidato, y que por el clima de violencia terminará en un escandaloso abstencionismo.

Frente a los crecientes reclamos por la violencia y penetración del narcotráfico en el proceso electoral, el pasado 24 de septiembre el dirigente estatal del PRD, Misael Medrano Baza, se mofó de quienes advertían sobre el riesgo y calificó de exageradas las denuncias y reclamos de PAN y PRI, al tiempo que insistió en que la única violencia que existía en Guerrero en tiempos electorales era “la del hampa política del PRI”. En mala hora fanfarroneó Medrano Baza, pues a las 7 de la mañana del jueves 25, presuntos narcotraficantes asesinaron a Homero Lorenzo Ríos, candidato al municipio de Ayutla. ¿Quién lo mató? ¿Por qué lo ejecutaron? Nadie sabe y nadie vio. Algún genio “jaló la cola al tigre”, y se desató persecución contra distintos candidatos.

En materia política el estado de Guerrero es gobernado por Zeferino Torreblanca, surgido de las filas del PRD, partido que también tiene bajo control el rico municipio de Acapulco. En materia de narco, Guerrero está controlado por el “cártel de Sinaloa”, cuyo grupo se divorció y aparecieron dos bandos; el de los Beltrán Leyva, por un lado, y el de El Chapo, por el otro. Los Beltrán Leyva tienen como lugartenientes a Jesús Nava (El Rojo), que tiene el control del corredor Chilpancingo-Iguala-Cuernavaca, además de Rubén Granados (El Nene), quien controla la Costa Grande, Lázaro Cárdenas —Michoacán—, La Unión, Zihuatanejo, Petatlán, Atoyac y Tecpan.

Los Beltrán lanzaron la guerra a los jefes de El Chapo, Rogaciano Alba Álvarez y Reynaldo Zambada (El Rey) —hermano de Ismael El Mayo Zambada—, quienes pelean el control de las mismas plazas. Así, en medio de esa guerra por el control de las plazas y las rutas del narcotráfico, la elección de alcaldes y diputados locales resulta fundamental para los criminales organizados. Por eso la violencia desatada en torno al proceso electoral que se llevará a cabo el domingo próximo. El grupo criminal que mantenga el control de alcaldes y legisladores, tendrá buena parte del control regional.

Pero la joya de la corona, la verdadera disputa del domingo venidero, está en la alcaldía de Acapulco, el más rico municipio del estado, en donde la pelea parece darse entre dos grupos del PRD. El gobernador Zeferino Torreblanca apoya a su ex colaboradora, Gloria Sierra López —a quien también apoyan Los Chuchos—, mientras que el grupo político de AMLO, con Ricardo Monreal como operador, impulsa la candidatura de Luis Walton Aburto, senador de Convergencia.

La pelea entre los amarillos podría terminar con el triunfo del candidato del PRI, Manuel Añorve Baños, hombre de Manlio Fabio Beltrones. Es decir, el PRD trabaja para el triunfo del PRI. Al tiempo.

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