Todos contra Peña Nieto
Ricardo Alemán
No sabemos si por error de cálculo, porque pretenden convertirlo en mártir o, de plano, porque nunca entendieron los fenómenos Fox —1997-2000— y AMLO —2000-2006—, lo cierto es que empieza a crecer un concierto para detener y/o hacer caer a Enrique Peña Nieto. ¿Por qué razón el gobernador mexiquense?
Todos conocen la respuesta. Porque es el más aventajado de los presidenciables. Y porque en una de esas, se les escapa no sólo al PAN y al PRD, sino hasta a los pretensos del propio PRI. En realidad Peña Nieto está en la franja de imagen, preferencia electoral y popularidad decisiva para sus aspiraciones presidenciales. Una franja de alto riesgo, pero también de sorpresa beisbolera. Puede conectar más allá de la barda: “Y se va, se va… se fue”.
Los ejemplos más recientes de que Peña está en la mira de Andrés Manuel López Obrador —quien cumple su décimo año consecutivo en campaña presidencial— los ofreció el tabasqueño en los últimos tres meses —en por lo menos una decena de ocasiones—, en los que se ha referido al gobernador como “al que proyectan las mafias políticas”; ya que “Televisa fabrica una especie de Barbie masculino; un muñeco, otro pelele, cuyo único atributo es su copete”.
En el PAN no es nuevo que un cliente frecuente sea Peña Nieto, y apenas el pasado 24 de marzo Germán Martínez Cázares se lanzó contra el mexiquense. Dijo: “Si al gobernador Peña Nieto no le alcanza el dinero para hacer el tren de Neza a Chalco pasando por Los Reyes, pues yo me permitiría una sugerencia respetuosa: que le baje el gasto en imagen personal y en publicidad”. Según Germán, el Tren Suburbano lo hizo el gobierno federal y lo presume Peña Nieto.
Pero los misiles de amarillos y azules son apenas una parte de la artillería lanzada contra Peña. Lo cierto es que pronto podrían aparecer los obuses más potentes. ¿De parte de quién? Sí, el fuego amigo de la misma casa tricolor. Para nadie es un secreto que el gobernador Peña Nieto “tiene al enemigo en casa”. En la memoria colectiva de los tricolores sigue viva la imagen de la poderosa “nomenclatura” del PRI, la misma que asesinó a Colosio hace 15 años y que desbarrancó de fea manera al mexiquense Arturo Montiel.
Como sea, lo cierto es que Pena Nieto transita por las idénticas avenidas que caminaron Fox y AMLO, al convertirse en presidenciables de facto. Es decir, que gracias a su popularidad impusieron sus candidaturas al PAN y al PRD, respectivamente. ¿Pasará lo mismo con Peña? ¿O lograrán tirarlo del caballo? Al tiempo.
EN EL CAMINO
Por humildad, monseñor Aguiar debía rechazar el BMW deportivo. Claro, si la conoce.
