Itinerario Político

Política engañabobos

Ricardo Alemán

Todos los partidos impulsan reformas electoreras, populistas, clientelares

Creen vivir en una sociedad de tontos, y que los electores se tragarán todo

En medio de escándalos de fuerte impacto mediático que suelen competir con “los espacios del corazón” —el caso Téllez, Purificación y la amante despechada, y el culebrón Bruni Cassez—, pocos han reparado en la política “engañabobos” desplegada por todos los partidos.

¿Alguien se ha preguntado —por ejemplo—, de dónde salen, por qué, y a dónde van iniciativas legislativas como las de salarios máximos, acabar con la tenencia vehicular, fijar topes a comisiones bancarias por servicios y uso de tarjeta, nacionalizar la banca, regular la posible venta de Banamex, y aprobar las iniciativas presidenciales para combatir el narcotráfico y el crimen organizado?
Las anteriores iniciativas —y otras no menos descabelladas como el golpe de Estado contra el gobierno de Calderón que impulsan Andrés Manuel López Obrador y Porfirio Muñoz Ledo—, son parte de la grosera, insultante e irresponsable política “electorera”, “clientelar” y “populista” que pregonan recio y quedito todos los partidos, en un ejercicio que no puede ser definido de otra forma que “engañabobos”.

Lo más curioso es que a la menor insinuación de ese tipo de temas, buena parte de los medios reaccionamos con reflejos propios de un cardumen que muerde el anzuelo, jala poderosamente la atención pública a intangibles que —por eso mismo—, terminan en nada. Bueno, en una renta electoral para los que lanzaron el anzuelo.

La temporada de caza electoral la iniciaron PRI y PAN en torno a la eficacia legislativa y de gobierno contra el crimen organizado y el narco. Todos saben que en el Congreso duermen un puñado de iniciativas sobre ese tema enviadas por el presidente Calderón, y que el partido azul pretende se hagan realidad. El PRI se ha negado a legislar al respecto porque asegura que se trata de una estrategia electorera, lo que desató la guerra de los azules contra los tricolores.

El PAN insistirá en calificar al PRI de tapadera del narco —porque eso le da renta en votos—, mientras que habilidoso el PRI propuso la fórmula mágica para llevar el tema al otro lado de la elección de julio próximo: organizar foros públicos. Es decir, mató la reforma por el momento. ¿Matar la reforma es lo mismo que matar el tema? Los azules no lo creen así.

En respuesta, el PRI dice que en tiempos electorales “nada para el PAN”. Por eso tricolores y perredistas “Chuchos” se han propuesto sacar la reforma para imponer topes a las comisiones bancarias —equipararlas con otras partes del mundo—, con lo que “los primos del PRIRD” se llevarán buena tajada de votos. ¿Cómo se puede llamar la iniciativa? ¿Electorera, clientelar o populista..?

Pero se equivocan si creen que es todo. El mismo PRI de Beltrones y el PRD de Navarrete parecen convencidos de impulsar la reforma de salarios máximos. ¡Próceres de la justicia! Acabarán con la ofensiva depredación de la casta divina de la burocracia mexicana; ministros, magistrados, consejeros, comisionados… de La Corte, el Tribunal Electoral, el IFE, del IFAI… se levantará la canasta a la caterva de burócratas “de angora” que saquean el presupuesto. ¿Populista, clientelar..? ¿Cómo se le llamará a la iniciativa?

Algunos azules del PAN pretendieron quemar su propio “infiernito” y salieron con la genial puntada de acabar con la tenencia vehicular. Pero a los genios se les olvidó que esa es una propuesta de Calderón, y que se llevará a cabo en 2012. Bueno, así lo aprobaron todos en el Congreso.

Y por supuesto que no se podían quedar atrás Andrés Manuel López Obrador y sus leales. Hace no muchos meses, aquí denunciamos que el tabasqueño y escuderos proponían un golpe de Estado contra el gobierno de Calderón. Los dioses lanzaron fuego, escupieron vientos huracanados y empujaron tsunamis. ¡Herejes… quemadlos en leña verde..!, gritaron. Luego modositos explicarían que no, que nunca dijeron eso. Que lo que querían decir era…

Hoy en la plaza pública AMLO llama al golpismo —claro, en mítines bonsái—, mientras que un solitario Porfirio Muñoz Ledo escribe las tablas de la ley en las que pronostica que llegó el momento para que la turba eche al espurio, fracasado y hasta chaparro de Calderón. El golpismo como propuesta de campaña electoral. Ver a los próceres… para creer lo que hacen y dicen. La herida no sólo no sanó, sino que parece haber gangrenado.

Y mientras tanto el Partido Verde engaña con total impunidad. Si votan por sus candidatos, enviará al Congreso contundentes reformas. ¿Y quien las aprobará, si “el niño Verde” es el más faltista. Sigue creyendo que viven en una sociedad de bobos. Al tiempo.

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