Un estudio publicado en Science Advances reveló que los bebés muestran una mayor sincronía cerebral con su padre cuando perciben su olor que al estar expuestos al aroma de hombres desconocidos, un efecto que podría favorecer su proceso de maduración cerebral.
En dicho estudio se analizaron 40 parejas de padres e hijos para explorar el papel que desempeñan las señales olfativas paternas en el aprendizaje y el desarrollo social durante los primeros meses de vida. La sincronía intracerebral se evalúa mediante la comparación de la similitud en la actividad y los patrones de las ondas cerebrales de dos personas mientras interactúan socialmente.
Los investigadores, liderados por la Universidad de Washington, concluyen que el aprendizaje asociativo relacionado con el olfato no depende exclusivamente de los olores maternos ni de la exposición prenatal a las señales químicas de la madre.
“Los olores paternos pueden desencadenar un aprendizaje asociativo que vincule dichos olores con una incitación positiva”, señala el estudio, que usó registros de electroencefalografía dual durante interacciones naturales entre bebés y adultos.
Además, los bebés procesan el olor de su padre y pueden evocar su presencia cuando no está. De hecho, la sincronía cerebral del bebe con un hombre desconocido era mayor si en el experimento estaba presente una camiseta con la que el padre había dormido dos noches.
El estudio dice que las señales olfativas paternas pueden “estimular el aprendizaje asociativo de los bebés y favorecer el desarrollo de competencias neuronales y conductuales más complejas”.
Ese olor provoca ritmos intercerebrales especiales y un patrón de conectividad distintivo que impulsan el desarrollo del bebé, favorece los procesos de regulación de la atención y abren al niño a interacciones sociales más estimulantes y basadas en la exploración.
El equipo indica que hay que hacer otros estudios con muestras más amplias, con madres y padres en el mismo diseño, para examinar empíricamente la variabilidad individual en los comportamientos de cuidado más allá del sexo biológico, así como aclarar cómo estos factores se relacionan con la sincronía intercerebral y el comportamiento de los bebés.
Con información de EL INFORMADOR
